Teóricamente, en un régimen de flotación cambiaria, como el que está vigente en México desde diciembre de 1994, el país no debería acumular reservas internacionales. Sin embargo, y dado que el país está sujeto a episodios o choques externos, es necesario acumular reservas a fin de tener la liquidez suficiente ante la eventualidad de que el Peso mexicano se viera sometido a un ataque especulativo. Al cierre de junio, nuestras reservas internacionales ascendieron a casi 179 mil millones de dólares (md), aumentando más de cinco mil md en estos primeros siete meses de la actual administración. Para estar claros sobre la importancia de estas reservas, las expresaremos en términos relativos: Primero, su nivel es equivalente hoy a 4.4 meses de importaciones, un nivel elevado, ya que los estándares internacionales señalan que debieran ser alrededor de tres meses. Segundo, este nivel es equivalente a casi 14% del PIB, lo que habla claramente sobre la suficiente liquidez del país para hacer frente a un evento adverso. A esto hay que sumarle la línea de crédito abierta que tenemos con el FMI por 86 mil md.

Además de las reservas internacionales, en general, el sector externo es sumamente importante para México, ello especialmente desde hace cuatro décadas, cuando México ingresó a la OMC (1986) y posteriormente cuando entró en vigencia el TLCAN (1994). En principio, el país tiene una de las economías más abiertas del mundo, medida ésta a través del peso que representa nuestro comercio exterior total en la economía, ya que las exportaciones más las importaciones representan alrededor de 75% del PIB. Por lo mismo, el país está expuesto a los movimientos bruscos que pudieran darse en la economía mundial, en particular en Estados Unidos, hacia donde se destinan más de 80% de nuestras exportaciones. En nuestras relaciones con el exterior, también son importantes las entradas de divisas por remesas familiares, turismo, inversión extranjera, entre otros.

Por lo pronto, en la coyuntura, hay dos buenas noticias que destacar. Primero, las remesas familiares ingresadas al país ascendieron a 3,203 millones de dólares en mayo, su máximo histórico para un mes, pese a que crecieron solamente 1.5% anual. De esta manera, en términos anuales (últimos 12 meses) se acumuló una entrada superior a los 34 mil md, también su máximo histórico. Al cierre de este año podrían acumularse cerca de 35 mil md. Después de las exportaciones de vehículos (más de 80 mil md), las remesas son hoy la segunda fuente de divisas más importantes para la economía mexicana, siendo vitales para algunas entidades como Michoacán, Guerrero, Oaxaca, entre otras, ya que estos ingresos forman parte del ingreso de muchas familias que viven de las remesas. A diferencia del pasado, a pesar que la entrada de migrantes hacia Estados Unidos se ha limitado considerablemente en la última década, los que residen en ese país siguen enviado divisas a nuestro país.

Segundo, la entrada de divisas por turismo internacional también han crecido significativamente (2,098 md en abril), reportando un ritmo de 17.1% anual. En términos anuales, esta entrada es de casi 24 mil md, convirtiéndose también en una fuente importante de divisas para el país. Al cierre de este año podría acercarse a los 25 mil md. A pesar del entorno externo adverso, siguen entrando divisas al país, y ello ayuda a sostener cierta estabilidad del tipo de cambio, que se suma al factor relevante derivado de las altas tasas de interés locales. En general, las buenas cuentas que aún muestran nuestra relación con el resto del mundo están ayudando a la economía.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

 

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.