Han pasado casi seis meses de la actual administración del presidente Andrés Manuel López Obrador y la economía muestra un desempeño un tanto diferenciado. Por un lado, la economía real, medida por los principales indicadores relacionados con la actividad económica y el empleo, muestra un proceso de desaceleración gradual. Por otro, los mercados financieros han mostrado un comportamiento estable, lo que podría estar revelando los efectos de un manejo responsable de la política económica.

En primer término, el Peso mexicano ha mostrado una sorprendente estabilidad, al cotizarse en 19.07 pesos por dólar al 16 de mayo, con una apreciación de 6.3% con relación al cierre de noviembre del año pasado. A nivel de las economías emergentes, el Peso mexicano es una de las monedas con mejor desempeño en estos meses. A pesar de ello, nuestra moneda aún está subvaluada en un nivel aproximado de 13%, ya que teóricamente o en equilibrio, la cotización debiera estar alrededor de 17 pesos por dólar. Esto significa que el Peso tiene margen para apreciarse en dicho porcentaje, sin que ello signifique una pérdida de competitividad cambiaria.

En segundo lugar, las tasas de interés se han mantenido estables. Tal como lo esperaba el mercado, Banxico dejó sin cambio su tasa de referencia en 8.25% (junta monetaria del 16 de mayo), vigente desde diciembre del año pasado. Esta decisión está en línea con la decisión de la FED de no mover su propia tasa (2.50%). La decisión de Banxico obedece a que persisten varias presiones externas e internas. Desde el exterior, la más importante es el conflicto comercial entre Estados Unidos y China, además de las amenazas y /o decisiones de ese país de aplicar aranceles a países como México, China y Europa. La economía mundial se mantiene en una zona de desaceleración, aunque mejoró marginalmente en el primer trimestre, lo que se considera sólo transitoria. Internamente, algunas presiones están asociadas a la reciente elevación de la inflación (4.4% anual en abril), el riesgo de una baja en la calificación de Pemex y del propio gobierno federal, las presiones cambiarias que pudieran presentarse hacia el segundo semestre, entre otros.

Banxico se mantendrá atento a todos los factores que pudieran representar un riesgo para la economía, especialmente a los que puedan implicar sesgos contra la inflación y el crecimiento del PIB: tipo de cambio, precios de materias primas, finanzas públicas, economía de EU, entre otros. Ajustaría su postura monetaria (al alza o a la baja) en función de estos riesgos. Pensamos que Banxico dejaría su tasa en el mismo nivel, al menos hasta la última parte del año y bajaría su tasa sólo marginalmente (a 8.00%) sólo si la inflación desciende de manera decidida hasta por debajo de 4%, siempre y cuando el tipo de cambio se mantenga relativamente estable, además de que la economía se desacelere sólo moderadamente, como el mercado lo espera.

A nivel de algunas economías emergentes y desarrolladas, las tasas de interés en México son las más elevadas, siendo una de las razones fundamentales que han derivado en la reciente estabilidad del tipo de cambio. El 8.25% de Banxico vs el 2.50% de la FED significa un spread que no se veía en más de una década, razón por la cual han seguido entrando divisas a los mercados financieros locales y las reservas internacionales han tendido al alza.

En estas condiciones, el nivel de riesgo país de México se mantiene en una buena posición, pese a que en los días recientes se ha elevado un tanto, hasta ubicarse en 207 puntos base hacia mediados de mayo y sólo por arriba de Perú y Colombia en la región. Aunque hay cierta incertidumbre en torno a la calificación de la deuda de Pemex, el gobierno está cuidando casi meticulosamente los principales equilibrios de la economía. Esto se refleja claramente en los niveles del riesgo país.

Aunque el mercado accionario mexicano se encuentra un tanto castigado comparado con el de Estados Unidos, en lo que va de la actual administración aún está ganando 4.1%. Simultáneamente, los precios del petróleo se han mantenido relativamente altos, alrededor de 63 dólares por barril (dpb), por arriba de los 55 dpb del presupuesto para este año.

En general, los mercados financieros locales se están comportando bien. En la medida que éstos se mantengan en el futuro próximo y el gobierno contribuya a la recuperación de la confianza empresarial, la economía podría recuperar cierto dinamismo, para lo cual el factor fundamental tendrá que ser una mejor dinámica de la inversión.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

 

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.