Hay una conexión cercana entre la inflación y las tasas de interés. Cuando la inflación se eleva, usualmente el Banco de México (Banxico) eleva su tasa de política monetaria, para detener las posibles presiones inflacionarias. Por otro lado, cuando la inflación desciende, puede ser una señal de que la actividad económica tiende a la baja y la respuesta natural es que debe reducirse la tasa de interés, a fin de tratar de reactivar la demanda interna y recobrar el crecimiento. La coyuntura actual de México puede asemejarse un tanto a la segunda situación, donde la inflación ha bajado, aunque no lo suficiente, mientras que la economía se está desacelerando. Técnicamente, se esperaría que el Banco Central reduzca su tasa de política monetaria. Sin embargo, esto podría no ocurrir en el muy corto plazo porque hay otros condicionantes para las decisiones monetarias de Banxico.

Por lo pronto, la inflación de marzo se elevó marginalmente a 4.00% anual contra el 3.94% de febrero. Sólo como referencia: en la segunda quincena de marzo, la tasa fue de 4.06% anual. Al menos momentáneamente, se detiene el descenso inflacionario visto durante los meses previos, lo que significa que, si bien estamos muy cerca del rango objetivo de Banxico (entre 2% y 4%), no está claro que la inflación se vaya a consolidar dentro de dicho rango. Como dijimos antes, en cualquier momento la inflación puede presionarse un tanto si algunos productos agropecuarios típicos (jitomate, cebolla, aguacate, entre otros) aumentan significativamente sus precios por algún problema con las cosechas (choques de oferta). En marzo, la mayor inflación provino del aumento de los precios de los energéticos, ya que los agropecuarios siguieron a la baja.

Lo anterior es importante porque Banxico monitorea de cerca la evolución de la inflación, además de otros indicadores (por ejemplo tipo de cambio, actividad económica, balance fiscal), para tomar sus decisiones sobre la política de tasas de interés. Si la inflación, que por Ley es el único objetivo de Banxico, no consolida su descenso en los siguientes meses, difícilmente Banxico optará por bajar pronto su tasa de referencia (desde diciembre se mantiene en 8.25% y así lo estableció en su Junta del 28 de marzo), pese a que el mismo Banxico reconoce la desaceleración que enfrenta ahora mismo la economía. Aunque nuestra inflación se ha moderado, seguimos siendo una de los países de América Latina con mayor inflación, descontando Argentina y Venezuela.

 

Mientras tanto, en el mercado de dinero, la tasa de los Cetes a 28 días se redujo a 7.76% en la subasta del martes pasado, lo que significa que el mercado sigue presionando a Banxico para que éste baje su tasa de referencia. El margen (spread) actual entre la tasa Banxico y los Cetes a 28 días, no se veía desde la última parte de 2012 y a lo largo de 2013, cuando Banxico sí decidió bajar su tasa. En ese entonces, la inflación local estaba por debajo de 4% anual y la tasa de la FED descendía, a lo cual Banxico respondía bajando su tasa. Hoy, las condiciones son diferentes: la inflación local está arriba de 4% y la tasa de la FED se mantiene en 2.50% y sin expectativas de descenso para este año. El único factor a favor es que el margen entre la tasa Banxico y la inflación local es muy amplio. La siguiente Junta de Gobierno de Banxico será el 16 de mayo; para entonces ya conoceremos la inflación de abril.

tabla 3 balance (blog tabla)

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

 

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.