A casi tres meses del gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), la economía mexicana empieza a resentir dos tipos de efectos:

  1. Está siendo afectada por la desaceleración que se vislumbra en la economía de Estados Unidos, misma que podría durar cerca de dos años;
  2. Internamente se puede apreciar que nuestra economía también empieza a cambiar de dirección, respondiendo parcialmente a las alzas en las tasas de interés, así como por cierta incertidumbre en torno a las futuras políticas de la nueva administración.

En diciembre de 2018, la economía mexicana creció solamente 0.2% anual, según medición del IGAE (Indicador Global de Actividad Económica); su peor número desde la crisis de 2009. De esta manera, el PIB del cuarto trimestre de 2018 (cifras definitivas) avanzó sólo 1.7%, observándose cierta desaceleración de la actividad económica, misma que podría profundizarse en el primer trimestre de este año. Por un lado, nuestras exportaciones crecen a tasas cada vez más moderadas: 6.6% anual en el cuarto trimestre, su tasa más baja en dos años. Por otro, el sector industrial retrocedió 1.1% en el cuarto trimestre, su peor desempeño en más de dos años, con un sector manufacturero que apenas creció 1.1% anual. Asimismo, hay varios indicadores relacionados con el mercado interno (consumo e inversión) que empiezan a observar un cambio de dirección, mismo que se pronunciaría en el primer trimestre de este año. De esta manera, la economía podría crecer solamente 1.4% en este año (o un poco menos), mientras que los analistas esperan que sea 1.7% y el gobierno 2.0%.

Aunque la economía creció 2.4% promedio anual en el sexenio de Enrique Peña Nieto (2013-2018), en su interior destaca la leve recuperación de las manufacturas (2.3% anual), tras dos sexenios consecutivos en estancamiento. Estas manufacturas se recuperaron parcialmente, gracias a que las exportaciones manufactureras crecieron a un ritmo aceptable: 6.2% promedio anual en el sexenio. Los servicios en su conjunto (terciario) crecieron 3.1% promedio anual en dicho sexenio, destacando la industria del transporte y almacenamiento.

La nueva administración tiene un reto económico muy grande: lograr que el PIB crezca cerca de 4%, que es, al fin de cuentas, su meta ideal, aunque en el programa económico se estima que el sexenio crecería 2.0% anual. Nuevamente, el gobierno requiere dar un golpe de timón para recobrar la confianza de los inversionistas, ya que la mejor forma de repuntar la economía es a través de la inversión, que en este inicio de gobierno no muestra buenas perspectivas (hay una pérdida de confianza). Se requiere que la inversión crezca alrededor de 8% anual para que la economía crezca 4% y, para ello, la mejor forma de lograrlo es combatiendo frontalmente la corrupción-impunidad, la inseguridad y la debilidad del estado de derecho y de las instituciones.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

 

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.