En el sexenio de Enrique Peña Nieto (2013-2018), la economía mexicana logró crecer solamente 2.4% promedio anual. De esto, hay puntos importantes que merecen destacar: Primero, se reportó una leve mejoría con respecto a los dos sexenios previos: 1.9% anual durante 2001-2006 y 1.7% durante 2007-2012, los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, respectivamente. Segundo, el crecimiento del sexenio que acaba de concluir se basó fundamentalmente en un buen desempeño de las exportaciones y, en menor medida, por cierto avance en el consumo de las familias. Tercero, el crecimiento ha sido completamente insuficiente para cubrir las necesidades del mercado laboral, ya que en el sexenio se generaron sólo alrededor de 670 mil nuevos puestos en el sector privado formal de la economía, cuando debieran crearse más de 1.2 millones de puestos por esta vía. Cuarto, en su vista sectorial, la leve mejoría sexenal se basó en los servicios, que crecieron 3.1% promedio anual y el agropecuario con 2.9%; en cambio el sector industrial se mantuvo relativamente estancado (sólo 0.6% anual). A pesar de las reformas estructurales implementadas desde principios de la administración, la economía no ha respondido como se esperaba, y menos aún el sector industrial.

tabla 1 Sector industrial (blog tabla)

En particular, el sector industrial sigue reportando un crecimiento muy pobre, no sólo de manera coyuntural, también de forma estructural. Por ejemplo, en diciembre de 2018, la producción industrial del país retrocedió 2.5% anual, su peor desempeño desde la crisis de 2009. Con esta cifra, durante 2018, su avance ha sido de sólo 0.2%, contrastando vs el 2.7% observado por el sector industrial de Estados Unidos. De esta manera, el sector industrial mexicano en su conjunto reporta un virtual estancamiento por tercer sexenio consecutivo, con un comportamiento marcadamente diferenciado en su interior: un constante desplome de la industria minera (efecto de la caída de la producción petrolera) y un desempeño sólo moderado de las manufacturas. El ritmo manufacturero (2.3% anual durante 2013-2018) ha sido sólo similar al 2.4% del promedio de la economía nacional. Sin embargo, por su peso, lo más destacado en el sexenio ha sido el gran desempeño de la industria de Equipo de transporte (básicamente industria automotriz), con un 5.9% anual en el sexenio y repite tasas elevadas por cuarto sexenio consecutivo. La automotriz ha sido por años una de las industrias más sólidas y con un buen perfil de riesgo.

En cambio, la industria de derivados del petróleo reporta dos sexenios consecutivos a la baja, con un considerable desplome de 9.7% anual en 2013-2018. Lo anterior está en línea con el desplome de la producción de petróleo, lo que ha significado la no disponibilidad de crudo para la producción de combustibles y lubricantes, mismo que ha sido sustituido por las crecientes importaciones de combustibles, al punto que ahora 80% del consumo interno de gasolinas automotrices se cubren con importaciones.

La construcción sigue experimentando cierta crisis, ya que su crecimiento es muy bajo por cuarto sexenio consecutivo, especialmente el de la construcción de infraestructura, que cayó 4.2% promedio anual durante 2013-2018. La nueva administración debe revertir esta tendencia, ya que esta última es vital para que la economía crezca y salir del crítico 2% de México, que hoy se hace conocido a nivel mundial. La confianza y temas como estado de derecho e instituciones son importantes para que los inversionistas vuelvan la mirada a México.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

 

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.