Lo hemos dicho muy claro: la nuestra es una economía de mercado, como lo son la gran mayoría de los países del mundo. Y, como tal, los mercados financieros suelen reaccionar -positiva o negativamente- ante eventos o decisiones de política económica o de corte netamente político. Pero el nuevo gobierno electo, que asume el poder en pocos días, parece subestimar la reacción de los mercados financieros y de los inversionistas financieros y reales, alegando inclusive que los mercados exageran sus respuestas. En sólo dos meses, entre octubre y noviembre, los mercados financieros se han desordenado significativamente, producto de la desconfianza generada por la suspensión del aeropuerto de Texcoco (tenía 37% de ejecución) y la propuesta de eliminar algunas comisiones bancarias.

Esta desconfianza no sólo afecta a los mercados. Los inversionistas reales podrían empezar a posponer sus decisiones de inversión y ello podría afectar contundentemente al crecimiento de la economía. Ante las desatinadas decisiones/propuestas, los analistas ya están revisando a la baja sus expectativas de crecimiento para 2019, elevando sus previsiones de inflación y apuntan a que el Peso se depreciará y que las tasas de interés tenderán al alza. Este ambiente de alzas en las tasas de interés locales (también en las externas)  y un deterioro de las expectativas de crecimiento, podría generar rápidamente una desaceleración del financiamiento, en línea con el menor ritmo esperado de la inversión. En efecto, en el segundo y tercer trimestre de este año, el crédito comercial había crecido 7.2% real anual, en cada caso, observando una significativa recuperación respecto a los trimestres previos, de manera que en 2018 su ritmo promediaría alrededor de 6.2% real. Ha sido muy interesante el ritmo observado por el crédito destinado al sector manufacturero, con tasas superiores a 17% real anual, condición que no se veía desde antes de la crisis de 2009.

tabla 1 Desaceleracion (blog tabla)

Sin embargo, en el entorno económico predomina en este momento cierta incertidumbre, por las decisiones inesperadas que pueda tomar el futuro gobierno. La banca -y el sector financiero en su conjunto- podrían reaccionar con una postura más restrictiva en sus políticas de aprobación de créditos, al punto que, en 2019, el crédito comercial podría desacelerarse a solamente 4.1% real. Todo ello, en respuesta a un entorno alcista de las tasas de interés, misma que se daría, no sólo por la influencia de las mayores tasas esperadas de la FED, sino también porque podríamos ver un tipo de cambio constantemente presionado al alza (obligaría a Banxico a mantener sus tasas al alza), además porque la inflación podría tardarse un poco más en regresar a los niveles deseados por Banxico (entre 2% y 4%). De ser el caso, nuevamente estaríamos viendo un primer año de sexenio con cierta desaceleración, como han sido otros inicios sexenales: se esperaría que el PIB crezca solamente 1.8% en 2019 vs 2.2% estimado para 2018. Todo esto se daría en condiciones en que la economía de Estados Unidos mantendría un buen ritmo, alrededor de 2.7% en 2019 vs 2.9% en 2018.

tabla 2 Desaceleracion(blog tabla)

Finalmente, aunque veríamos una desaceleración del crédito comercial en 2019, la cartera vencida se vería afectada sólo marginalmente, de 1.3% en 2018 hasta 1.6% en 2019. Este indicador se ha mantenido muy sólido por más de una década, lo que se combina con una buena posición de la capitalización de los bancos, que hoy se ubica alrededor de 15.8%. La cartera vencida, no representa un factor de riesgo importante para el sistema financiero nacional. Por ahora, la cartera vencida está en orden y sólo repuntaría a niveles indeseados ante un desorden generalizado de la economía, que por ahora es aún de baja probabilidad.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

 

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.