Después de mucho tiempo, con la asunción al poder de un gobierno de corte izquierdista, la vieja discusión entre la política y la economía ha vuelto a México. ¿Debe la política estar por encima de la economía, como el criterio relevante para gobernar el país?, o ¿son los criterios técnico-económicos los que deben predominar sobre la política? Más bien, pensamos que debe predominar cierto equilibrio entre la política y la economía. México, está regido desde hace mucho tempo por una economía de mercado, como lo está la mayor parte de los países, pero el mercado puro adolece de muchas imperfecciones producto de la información asimétrica que es consustancial a él. Por ello, el Estado y la política deben tener una injerencia importante, como lo tienen en los países desarrollados. Mientras tanto, desde antes del 1° de julio, nuestros mercados se habían movido positivamente ante algunas señales favorables del nuevo gobierno, en particular del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. Pero, también se están moviendo en sentido contrario, ante algunas decisiones que no convencen a los mercados y a los inversionistas.

tabla 1 (blog tabla)

En efecto, nuevamente, como ha ocurrido en muchas ocasiones, octubre ha sido un mes muy complejo para los mercados financieros internos y éstos están “hablando” ante las recientes decisiones del gobierno electo; pero también los mercados externos han sufrido algunas afectaciones. Primero, el Dow Jones y el S&P 500 retrocedieron 5.1% y 6.6% en el mes de octubre, respectivamente, afectando a otros mercados mundiales, entre ellos al Índice de Precios y Cotizaciones (IPyC) de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), que cayó 11.2% después de tres meses con caídas consecutivas. La caída es significativa, cerrando octubre en su nivel más bajo desde febrero de 2016, además de reportar una caída de 15.0% respecto a su máximo histórico de junio del año pasado. En términos dolarizados, ante la depreciación del Peso, nuestro mercado accionario retrocedió 18.2% en el mes de octubre.

tabla 2 (blog tabla)

El mercado cambiario también sufrió una caída en octubre. El Peso mexicano se depreció 8.52% en ese mes, una de sus mayores depreciaciones en varios años. La incertidumbre en torno al futuro de aeropuerto de Texcoco afectó a la moneda nacional, lo que se agudizó en los últimos días del mes por el resultado de la consulta, que dio ganador a Santa Lucía. La moneda local se debilitaba hasta 20.32 pesos por dólar al cierre de octubre; sin embargo, es necesario señalar que en ese mes el dólar ganaba terreno, apreciándose 2.5% frente al Euro más tres apreciaciones consecutivas (en julio había cerrado en 1.17 USD/Euro), por lo que parte de la depreciación del Peso se atribuye a esto último.

tabla 3 (blog tabla)

Ante la volatilidad e incertidumbre derivada del tema del Aeropuerto, las calificadoras están moviendo la calificación, no sólo de Pemex, sino también de México. Fitch cambió la perspectiva de calificación de México de estable a negativa, lo que finalmente significará un incremento en el riesgo-país de México y afectará a las tasas de interés. En efecto, esto ya se observa: el EMBI+ JPM de México ya se elevó hasta 213 puntos base al cierre de octubre, desde 172 puntos hace menos de un mes. Asimismo, en la última subasta, los Cetes a 28 días se elevaron hasta 7.76%, ubicándose nuevamente por arriba de la tasa Banxico (7.75%), lo que no se veía desde mediados de año. Lo anterior significa que el mercado empieza a presionar a la tasa Banxico, por lo que, si esta tendencia se mantiene en las siguientes semanas, seguramente Banxico se verá obligado a subir su tasa en diciembre (a 8.00%), en línea con el aumento esperado de la tasa de la FED, de 2.25% a 2.50%.

tabla 4 (blog tabla)

Claramente, los mercados financieros están hablando y envían señales de desacuerdo ante la decisión de suspender la construcción del aeropuerto de Texcoco. El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ha sido categórico al señalar que la política no estará condicionada o al servicio del poder económico, lo cual está bien, pero ha escogido el peor ejemplo para hacer sentir al empresariado -especialmente a los grupos de mayor poderío- que quien manda es el presidente. El que será presidente de México justo dentro de un mes debe recapacitar o, en todo caso, hacer un gran acuerdo con los grupos empresariales involucrados en la construcción del aeropuerto para dar un golpe de confianza y retomar la relación con ellos en condiciones favorables, en el caso que se les asigne la construcción de Santa Lucía. No tenemos antecedentes sobre la suspensión de una obra de infraestructura de estas dimensiones, por lo que las implicaciones sobre la economía no pueden ser inadvertidas. Por dos razones básicas, el futuro gobierno debe retomar una buena relación con el sector privado, especialmente con los empresarios: primero, la economía crecerá sólo si la inversión repunta, y resulta que la inversión privada representa 86% de la inversión física del país. El gobierno necesita del sector privado inversor. Segundo, más de 90% de los empleos del país corresponden al sector privado; el sector público no es el gran generador de empleos. Aunque cambie el estilo de gobernar, que bien hace falta, el país requiere invertir y ésta es la única forma de crecer y generar más empleos.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

 

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.