La economía de Estados Unidos continúa fortaleciéndose y ello se manifiesta a través de distintos indicadores. Después de una fuerte desaceleración en 2016, ahora observa una notable mejoría por segundo año consecutivo, lo que ha generado un efecto positivo sobre otros países, ello debido a que Estados Unidos es la economía más grande del mundo, con un PIB de más de 19 billones de dólares. Sólo como referencia, la segunda economía del mundo es China con 12 billones de dólares.

En particular, en Estados Unidos, su sector industrial está mostrando un buen desempeño, al crecer 4.9% anual en agosto, ligando 18 meses consecutivos con tasas positivas y con una clara tendencia ascendente. Después de las caídas de 2015 y 2016, este sector creció 1.6% en 2017 y podría hacerlo alrededor de 4% promedio en este año, su mayor expansión desde el año 2000, descontando el +5.6% de 2010 (efecto estadístico después del -11.3% de 2009). La política fiscal de reducir el impuesto corporativo de 35% a 21%, vigente desde enero de este año, estaría dando buenos resultados a la economía de ese país, lo que se complementaría parcialmente por la reciente política proteccionista (imposición de ciertos aranceles). Sin embargo, parte del repunte industrial norteamericano se apoya en el buen desempeño de sus exportaciones, que de haber caído en 2015-2016, ahora reporta su segundo año con tasas crecientes: 6.1% en 2017 y un estimado de 8.8% en 2018.

Las expectativas de este sector siguen siendo positivas para 2019, al punto que ya supera ampliamente su nivel de 2007, antes de la crisis global, mientras que en la Eurozona el rezago industrial es muy amplio aún, ya que después de una década de la gran crisis global, su nivel está muy por debajo de lo observado en 2007. México, por su parte, se ve beneficiado del repunte industrial norteamericano, toda vez que una parte importante de la producción manufacturera se destina hacia el mercado externo.

Por su parte, la inflación en Estados Unidos hizo una pausa, al reportar una tasa anual de 2.70% en agosto, un leve descenso respecto al 2.95% de julio, interrumpiendo momentáneamente la tendencia ascendente observada durante más de un año. A pesar de esto, dado que la actividad económica y el mercado laboral se encuentran en una posición muy fuerte, la FED podría elevar su tasas de política monetaria en su reunión del próximo 26 de septiembre (de 2.00% a 2.25%), anticipándose una subida adicional el 19 de diciembre y probablemente tres o cuatro alzas más durante 2019. Entre las economías importantes del mundo, sólo Estados Unidos está encaminado firmemente en un proceso alcista de sus tasas, aunque de manera moderada, mientras que la Eurozona podría empezar a subirlo hacia mediados del próximo año. En el caso de México, las tasas de Banxico podrían elevarse al menos una vez más en este año, presionadas un tanto por la reciente alza de la inflación interna, aunque los analistas esperan que éstas desciendan el próximo año. El Banco de México se verá presionado, no sólo por las alzas esperadas en las tasas de la FED, sino también por la futura inflación interna y la trayectoria del tipo de cambio.

De manera complementaria, otros indicadores de Estados Unidos confirman la fortaleza de esa economía: ritmos elevados en las ventas al menudeo, el ISM manufacturero y no manufacturero, el consumo privado, la inversión, entre otros. A lo anterior se suma el hecho de que el Dow Jones se ubica ahora cerca de sus máximos históricos, mientras que el dólar se ha mantenido relativamente estable en los recientes cinco meses.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.