Hoy ya no es un programa vigente, pero, ah qué bien funcionó, sí… El programa de chatarrización fue una excelente propuesta que surgió de la necesidad de renovar las unidades de transporte de carga obsoletas que circulaban en el país.

El objetivo era que los transportistas se hicieran de un parque vehicular moderno que no les diera problemas por su estado antiguo, y así lograr mayor competitividad y ser más productivos.

Además, el programa generaba otros beneficios no menores. Por ejemplo, con la renovación del transporte también se incrementa la seguridad vial, reduciendo el índice de accidentes, y se mejora la ecología desde el punto de vista de la reducción de emisiones contaminantes.

De acuerdo con datos de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT)la edad de los vehículos pesados en México es en promedio de 17 años, un periodo de tiempo bastante considerable si tomamos en cuenta la rapidez de los avances tecnológicos.

Ya hablamos de tecnologías 2.0 en la industria, así como el uso de materiales y diseños innovadores que reducen el costo de la operación de estos vehículos, lo que hace que un camión con 17 años de vida útil quede totalmente obsoleto.

Durante los dos últimos años que el programa de chatarrización estuvo vigente (hasta diciembre de 2017) se emitieron más de seis mil folios de destrucción, los cuales fueron aprovechados en su mayoría por empresas medianas y grandes y, en algunos casos, aunque en menor medida, por el hombre camión.

Justo en este sentido también habría puntos que mejorar en el programa, por ejemplo, robustecer las facilidades o incentivos fiscales adicionales que se deben ofrecer al hombre camión, ya que muchas veces, al no ser contribuyentes dados de alta ante el SAT (Servicio de Administración Tributaria), este tipo de estímulos suele no interesarles o no le ven algún beneficio, tal como lo mencionamos, fueron ellos los que menos aprovecharon este programa, quizá el programa de chatarrización debería de venir acompañado con un esquema de financiamiento engrapado para el hombre camión con fondos de Nafin o Bancomextcon la finalidad de incentivar la renovación de este segmento del mercado que es por cierto, el que tiene mayor antigüedad promedio por unidad en el país.

De igual forma habría que buscar implementar algún un mecanismo que permitiera corroborar la correcta destrucción de los camiones y todos sus componentes para que estos no puedan ser utilizados bajo ninguna circunstancia.

Considero que es primordial dar continuidad a estos beneficios para seguir impulsado la renovación del parque vehicular del transporte de carga y de pasajeros.

Como mencionaba en mi columna anterior, en estos últimos 12 años, la industria de autotransporte de carga ha reportado un crecimiento aceptable, con una tasa de 2.9% durante el periodo 2007-2012, acelerándose aún más, hasta una media de 3.9% estimado para el actual sexenio (2013-2018). Así que, mientras el transporte de carga siga consolidándose y se siga invirtiendo en infraestructura carretera como se ha hecho hasta ahora, no podemos más que pedir que este tipo de programas se retomen.

En definitiva, proyectos como el de chatarrización no solo impulsan la renovación del parque vehicular si no que, al mismo tiempo, fomentan la competitividad comercial, ya que al contar con vehículos con tecnología puntera se reduce el costo de las operaciones y esto se traduce en un mejor servicio a los clientes.

*Esta columna se publicó originalmente en T21.

Juan Pablo Urruchua|CCO de Engenium Capital

juan-pablo-urruchua

 

Juan Pablo Urruchua forma parte de Engenium Capital desde el 2016. Cuenta con una trayectoria de 17 años en General Electric, donde ocupó diferentes posiciones de liderazgo ejecutivo, como Managing Director y Chief Commercial Officer. Es Administrador de Empresas por el ITAM y con un MBA por el IPADE.