1998, Nueva York. Mientras Rudolph Giuliani, entonces alcalde de la gran manzana, luchaba por acabar con la criminalidad en sus calles, un joven Sergio Hernández tomaba una decisión que cambiaría por completo el rumbo de su carrera y de su vida: dejaba su trabajo en banca corporativa, en su ciudad favorita, para volver a México a una arrendadora que apenas comenzaba en el país. “Mis compañeros creyeron que estaba loco. Yo no tenía tan claro hacia dónde iba mi carrera, pero sabía que México en aquel momento, posterior a la “crisis del tequila”, era un país muy sub-bancarizado y no había crédito. Y ahí estaba GE Capital, una compañía con muchísimos recursos, buscando abrir un negocio de crédito”, cuenta Hernández. Así fue como Sergio, con 28 años, comenzó a trabajar como vendedor en la empresa que, años después, se convertiría en la compañía que hoy dirige: Engenium Capital.

SERGIO-FOTO

La búsqueda insaciable de oportunidades ha sido la columna vertebral de su carrera profesional. “Las oportunidades rara vez se dan como a la gente le gustaría verlas”, afirma Sergio. Pero él tiene un don: sabe reconocerlas. El CEO ve oportunidades donde hay retos, donde hay problemas, donde otros no quieren entrar, “porque es ahí donde uno tiene la posibilidad de hacer impacto, de aprender, de hacer diferencia”. Engenium Capital nació en 2016 con la compra de GE Capital México y Sergio volvió, tras su paso por otras compañías, a liderar la que una vez había sido su casa. Tras dos años y medio en el cargo, afirma que éste es el desafío del que se siente más orgulloso. Cuando inició como director general de la empresa, estaba muy centrado en los retos operativos de la nueva firma: posicionarse en el mercado, fondear la operación, cambiar la plataforma tecnológica, etc. Sin embargo, como bien señalaba uno de los consejeros de Engenium Capital en las primeras juntas, el mayor desafío al que la compañía se enfrentaba era cultural. Estas palabras cambiaron la visión del CEO sobre el futuro de la empresa.

La cultura es un término difícil de definir por su intangibilidad. En el ámbito empresarial, es el conjunto de valores, creencias y hábitos que caracterizan a la organización en cuestión. Le van a inferir cierta identidad, van a motivar una serie de prácticas, unas vías de comunicación y motivaciones. Engenium Capital tenía la necesidad de transmitir sus valores a un equipo que venía de la experiencia, siempre algo traumática, del cambio de propiedad. Como líder de este movimiento, Sergio tuvo claro que lo primero por hacer era desarrollar una nueva visión basada en los valores por los que querían que se guiara la empresa. Después, se formó un equipo directivo que creyera en el propósito del negocio, además de tener todas las capacidades técnicas y funcionales. Todos los procesos de gestión de recursos humanos y del negocio tenían que desarrollarse en congruencia con dichos valores, así como el staff directivo. “Nosotros mismos también teníamos que ser coherentes con ellos, no queríamos que se vieran como un póster en la pared”, explica Sergio.

Engenium Capital comenzó con 180 empleados; hoy rebasan los 250 Engenials y eso ha sido un catalizador de esta nueva cultura: “La gente que está hoy aquí cree en el proyecto y en la empresa. Eso es lo que nos impulsa, porque eres tan bueno como lo sea tu equipo humano”. Tras esta visión de la cultura encontramos el liderazgo inspiracional de Sergio Hernández, que mueve a la gente por un propósito. CEO de una empresa que define como dinámica, con total integridad y millennial -un 55% de la plantilla pertenece a esta generación- comenta que esta generación “no trabaja por hacer una corporación más grande; trabaja porque cree en contribuir a un propósito y, además, quiere lograr un crecimiento personal”. Para un buen líder, es necesario entender esto.

El abanico de sus role models se extiende desde Warren Buffet hasta Vince Lombardy, pasando por personajes icónicos como Barack Obama o Al Gore. Todos ellos tienen algo en común: son líderes visionarios. Pero, ¿tenían un manual de instrucciones para conseguir sus metas? ¿Existe una “hoja de ruta” que conduzca al éxito? Según Sergio, “no hay atajos: necesitas golpes para aprender de ellos”. Es indudable que hay ingredientes clave, como son la inteligencia, la perseverancia, el saber escuchar o rodearte de los mejores. Y, sin embargo, más allá de eso, no hay una guía o lista de pasos a seguir para triunfar: “El que te diga que tiene un plan maestro y lo está siguiendo te está mintiendo, eso no existe. Yo creo que es una combinación de planes, sueños, lo que te gusta hacer y las oportunidades que se van presentando”. Sergio Hernández tampoco tenía un plan maestro. Soñaba con ser médico, como su papá; después quiso ser matemático, finalmente estudió Ingeniería Química y acabó subido a un avión a los 28 años, dejando Nueva York para consolidar el éxito de su carrera en el país que le vio crecer en el mundo de los negocios.