Estamos cerca del inicio de la nueva administración de gobierno. Las expectativas son altas y uno de los grandes retos económicos es que la actividad productiva crezca a tasas superiores a las obtenidas en los sexenios previos, ya que de ahí se derivan los avances indispensables en el empleo y la productividad, como los mecanismos más apropiados para generar una mejoría en el nivel de vida de la población. Por más de tres décadas, nuestra economía ha crecido a tasas sólo modestas, de 2.1% promedio anual durante 1983-2018, cuando los requerimientos indican que el PIB debiera crecer alrededor de 4% al año. Es decir, la economía está creciendo sólo a la mitad de lo debido, razón por la cual sólo se están generando alrededor de 600 mil empleos formales en el país, cuando los requerimientos señalan que debiéramos crear casi 1.2 millones de nuevos empleos anuales.

En este sexenio que está por terminar, del presidente Enrique Peña Nieto, la economía mexicana estaría creciendo sólo 2.4% promedio anual, apenas mayor que el 1.9% del sexenio de Vicente Fox (2001-2006) y el 1.7% de Felipe Calderón (2007-2012), incrementándose también la creación de empleos. A un mayor crecimiento económico le corresponde una mayor generación de empleos. La gran pregunta es ¿qué hace falta para que la economía crezca al 4% anual, y a largo plazo? La respuesta más clara y contundente es que la economía crecería a las tasas deseadas sólo si la inversión creciera de manera significativa.

En este sexenio, la inversión fija habría crecido apenas 1.0% promedio anual, con lo cual la inversión fija bruta (obras de construcción y maquinaria y equipo) ascendería a aproximadamente 285 mil millones de dólares en 2018, equivalente a sólo 23.2% del PIB. Se trata de un cierre de sexenio que apenas es marginalmente superior al 22.8% del PIB de 2012, el cierre del sexenio pasado. A pesar de las reformas estructurales de esta administración, la inversión no ha repuntado, aún cuando el entorno económico ha sido en general positivo: bajas tasas de interés para el promedio sexenal, baja inflación, relativa estabilidad cambiaria, bajo déficit fiscal y del desequilibrio externo, moderada deuda pública, máximas reservas internacionales, bajo nivel de la deuda externa, disponibilidad de crédito, etc. Para que México crezca al 4% anual se requiere que la inversión lo haga alrededor de 8% al año, de manera que llevemos la inversión hasta al menos 30% del PIB a mediano plazo, con lo que se superaría su máximo histórico de 27% del PIB logrado en 1981.

Aunque la nueva administración propone gastar en infraestructura, su mayor reto económico será impulsar la inversión pública y privada, tendiente hacia el citado 30% del PIB y capaz de inducir un crecimiento de 4% anual. Sólo como referencia: China invierte cada año más de 40% del PIB, otros países asiáticos están arriba de 30% y algunos sudamericanos se acercan al 30%. ¿Qué hace falta para aumentar la inversión? La respuesta no tiene que ver con el manejo de la política económica: tasas de interés, tipo de cambio, inflación, crédito, reservas, finanzas públicas, etc. La respuesta tiene que ver con la solución de los problemas socio-políticos: corrupción, impunidad, inseguridad, violencia, estado de derecho, instituciones, etc. Estos son los mayores retos para la siguiente administración.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.