Después del PIB, la inflación es la segunda variable más importante de la economía. Siendo éstos los dos objetivos más importantes de la política económica (mayor crecimiento y baja inflación), el Banco de México, la SHCP y otras instituciones del estado mexicano procuran optimizar sus resultados. Por el lado de la inflación, Banxico procura su estabilidad, para lo cual su herramienta más importante es la tasa de interés de política monetaria. Cuando Banxico siente que la inflación se descontrola, decide subir las tasas de interés a fin de alinearlo a su meta: entre 2% y 4%. En general, los resultados inflacionarios de las últimas dos décadas han sido buenos, y ahora México goza de una relativa estabilidad de precios, excepto en pocos años, donde la inflación ha superado la meta.

En la coyuntura actual, la inflación se mueve aún por arriba de la meta superior. En efecto, en julio, por segundo mes consecutivo, la inflación se elevó nuevamente, esta vez hasta 4.81% anual vs 4.51% en mayo. Este incremento, que creemos es sólo temporal, se explica fundamentalmente por las presiones que están ejerciendo los precios de los combustibles y lubricantes, que aumentaron 18.9% anual en julio vs 3.7% en enero, mismo que a su vez se explica por el fuerte incremento de los precios petroleros a nivel mundial. Recordemos que los precios locales de los combustibles resultan de una combinación entre los precios internacionales de la gasolina y del tipo de cambio local. Por esto último, los precios no subyacentes (componentes volátiles del INPC y que pesan 26% de éste) han repuntado nuevamente hasta 8.4% anual en julio vs 7.1% en abril, mientras que lo más destacado es que los precios subyacentes (el core del INPC y que pesa 76% de éste) se mantiene estable y ha aumentado 3.63% anual en julio vs 3.7% en mayo.

Una industria que ha crecido de manera consistente y reporta, en general, buenos indicadores, es la de autotransporte de carga, donde sus costos por insumos están concentrados en un 46% por combustibles y lubricantes. Otras actividades del transporte, como el de taxis, de pasajeros, entre otros, depende aún más de los combustibles y lubricante s en su estructura de costos. El aumento de los precios de los combustibles estaría impactando significativamente a estas industrias.

Así las cosas, es probable que la inflación aún se vea presionada en los siguientes meses (efecto petróleo), por lo que elevamos ligeramente nuestra inflación esperada para este año, hasta 4.4%. Hacia adelante, el nuevo gobierno electo de Andrés Manuel López Obrador ha señalado que los precios de las gasolinas aumentarán sólo al ritmo de la inflación general (no habrán aumentos en términos reales), por lo que seguramente se cambia la forma de determinar estos precios. Para los siguientes años, si no se presentan nuevos choques, como los que experimentamos en enero del año pasado (el “gasolinazo”), es posible que la inflación retorne a la meta de Banxico, entre 2% y 4%. Es bueno recordar que por una década, la inflación se ha movido alrededor de la meta oficial, lo que significa que hemos visto un éxito antiinflacionario por parte de Banxico.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

 

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.