Hay algunos indicadores de la economía que son de carácter subjetivo y que suelen ser útiles para medir al menos parcialmente el sentimientos de los agentes económicos. Dos de éstos son la confianza del consumidor y la confianza empresarial. Como en Estados Unidos, son indicadores que, en ocasiones, pueden representar con cierta anticipación la dirección de los indicadores que pueden corresponderse con ellos y que se basan en datos duros. Por ejemplo, la confianza del consumidor puede anticipar la trayectoria futura del consumo privado y la confianza empresarial puede ser una antesala de la macha de la actividad productiva.

En la coyuntura reciente, súbitamente, la confianza del consumidor (es una encuesta que publica el Inegi) correspondiente a julio reportó un violento repunte, hasta 101.7 puntos desde 88.6 puntos en junio. Varios hechos destacan de este resultado. Primero, se trata de su nivel más elevado en una década, desde el inicio de la crisis de 2008; segundo, en un solo mes aumentó 13.1 puntos, magnitud que nunca se había dado antes (el indicador se publica desde 2004) y aumentando casi 18% respecto a julio del año pasado; tercero, de los cinco rubros que componen el indicador, el de “situación económica del país dentro de 12 meses” observó un extraordinario repunte (53% anual). Desde el punto de vista del consumidor, estos resultados estarían revelando una expectativa muy grande respecto a lo que pueda hacer el futuro gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Esto, que estamos denominando el “factor AMLO” , significa que el reto para el nuevo gobierno es muy grande y que la población está esperanzada en que AMLO pueda resolver los mayores problemas que enfrenta el país: corrupción, impunidad, estado de derecho, debilidad de las instituciones, violencia, inseguridad, crimen organizado, etc. Claramente, a poco más de un mes de las elecciones, los consumidores están expresando una gran expectativa.

Por su parte, la confianza empresarial también observó en julio un incremento importante (dos puntos), el segundo más elevado desde principios de 2010. El sector empresarial ha digerido el resultado electoral y ahora muestra cierto entusiasmo a partir de las buenas señales que hasta ahora han enviado AMLO y su primer equipo económico; lo mismo está ocurriendo con los mercados financieros: el tipo de cambio se aprecia, el riesgo país baja y el mercado accionario se recupera. Cuando el nuevo gobierno empiece a ejercer, el reto en materia económica será consolidar la estabilidad económica y lograr que la economía crezca para generar mejores empleos y contribuir a reducir los rezagos sociales acumulados. Si los resultados no fueran satisfactorios, de inmediato habría una decepción de los mercados y de la población. Justamente, además del tipo de cambio, la bolsa de valores y el riesgo país, la confianza del consumidor y empresarial lo resentirían de inmediato.

 

 

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

 

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.