Como estaba previsto, la economía mexicana ha mostrado cierta desaceleración durante el primer semestre del año. Ello, a pesar de que Estados Unidos ha estado creciendo a tasas cada vez más elevadas por dos años consecutivos. El proceso político interno, visto por las condiciones de las campañas electorales, habría afectado el ritmo de crecimiento. Sin embargo, definido el proceso electoral, con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), las expectativas económicas del país empiezan a mejorar. A pesar de las dudas iniciales que generó las posturas de AMLO previo a las elecciones, posteriormente se vieron posiciones más prudentes y de un acercamiento con los mercados financieros y con el sector empresarial, de manera que, los analistas están mejorando sus expectativas económicas para éste y el año entrante.

Por lo pronto, en los primeros cinco meses del año (enero-mayo), la economía mexicana reportó un crecimiento de 1.9% anual, mostrando cierta desaceleración si se compara contra el 2.5% de similar periodo del año pasado. Está claro que diversos factores han afectado al dinamismo económico del país: la incertidumbre en torno a la renegociación del TLCAN, la política arancelaria de Estados Unidos, las alzas en las tasas de interés de la FED e internas, el ambiente electoral, entre otros. A nivel sectorial, el de mejor desempeño en lo que va del año está siendo el agropecuario (sector primario), que creció 5.8% anual y apoyado por un buen ritmo de sus exportaciones. Las exportaciones agropecuarias crecieron casi 11% anual en enero-mayo y logran máximos históricos en este año, con más de 17 mil millones de dólares, además de que lograrían un superávit comercial cercano a los cinco mil millones de dólares, su cifra histórica. Otros sectores que crecen a tasas aceptables son el de transportes y almacenamiento (3.9% anual en enero-mayo), así como el comercio con 3.4%, ambos vinculados a las condiciones del mercado interno.

La industria manufacturera ha crecido solamente 1.3% anual en lo que va del año, significativamente inferior al 3.7% observado hace un año. Aunque las exportaciones manufactureras han crecido alrededor de 10% anual en lo que va del año, algunas industrias se han desacelerado significativamente o han retrocedido. Por ejemplo, equipo de transporte (automotriz y otros) crecieron sólo 2.3% vs 10.2% hace un año, siendo una industria (por su peso específico) que más resiente el cambio de comportamiento. La industria alimentaria y la de bebidas crecieron 2.7% y 6.5% anual, respectivamente, observando en ambos casos una mejoría con relación al año pasado. La peor industria manufacturera es ahora la de derivados del petróleo (combustibles, petroquímicos), que cayó 27.1% en lo que del año, ligando cinco años con caídas consecutivas. En la nueva coyuntura política, el nuevo gobierno impulsaría a esta industria, ya que propone incrementar la producción de petróleo y construir nuevas refinerías a fin de reducir significativamente las importaciones de gasolinas.

La nueva coyuntura política y las buenas señales enviadas por el presidente electo y su primer equipo económico parecen mejorar las expectativas para la economía. Algunos analistas empiezan a mejorar sus previsiones de crecimiento para éste y el año entrante. En todo caso, el reto de la nueva administración no sólo tiene que ver con los temas socio-políticos (corrupción, impunidad, estado de derecho, etc), sino en lograr que la economía crezca a un mayor ritmo que el 2.5% promedio anual estimado para el actual sexenio. Aunque el gobierno electo platea crece 4% hacia el tercer año de gobierno (2021), un reto mayor tendrá que ser igualar o superar lo logrado por los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo (3.3% promedio anual en cada caso).

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

 

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.