Después de un fuerte descenso de la inflación en los primeros cinco meses del año, en junio se revierte levemente, sin que este represente necesariamente un cambio de tendencia al alza. En efecto, en junio, la inflación de fue de 5.57% anual vs 4.51% observado en mayo. Dos hechos destacan en los resultados de junio: primero, la inflación subyacente (la de precios relativamente estables) continuó descendiendo, a 3.62% anual en junio, mientras que la no subyacente, que pesa 23.3% dentro de la canasta del INPC, se ha elevado a 7.79% anual. Segundo, una de las razones de este incremento es que los precios de los combustibles han repuntado recientemente, hasta una tasa de 16.8% anual en junio en el caso de la gasolina de bajo octanaje.

Las alzas en los precios de los combustibles tienen que ver con el repunte de los precios internacionales del petróleo, que son un componente en la fórmula que determina su precio, que pasaron desde 58 dólares por barril en enero (para el WTI) hasta 67 dpb en junio, manteniéndose en estos días de julio en 73 dólares. Lo anterior significa que se mantendrá esta presión alcista sobre la inflación local, por lo que el descenso de la inflación podría tardarse un poco más, de manera que esperamos que ésta cierre el año alrededor de 4.2%, algunas décimas arriba de las previsiones del mercado.

Por su parte, en abril, la inversión fija reportó un buen crecimiento, de 5.3% real anual (cifra desestacionalizada), su tasa más elevada desde principios de 2016. De esta manera, en el periodo enero-abril, la inversión avanzó 3.6% anual, muy distante de la caída de 2.2% observada en similar periodo del año pasado. En lo que va del año, la inversión en maquinaria y equipo creció casi 7% real, ritmo que no se veía desde el segundo semestre de 2015, mientras que la inversión en obras de construcción avanzó sólo 1.1%, aunque se ve un mejor desempeño en abril (3.1%).

Después de retroceder 1.5% en 2017, en este año el avance podría ser cerca de 3%, lo cual es destacable en las actuales circunstancias de la economía: transición sexenal, renegociación pospuesta del TLCAN, alzas en las tasas de interés, entre otros. El gobierno electo, al parecer, priorizaría la inversión como uno de los factores detonantes del crecimiento económico a futuro. Por lo pronto propone que la inversión pública aumente en un equivalente a 1% del PIB. Se requiere que la inversión crezca por arriba de 8% real anual a largo plazo, de manera que se logre un crecimiento alrededor de 4% en la economía.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.