Mes con mes mejora la economía de Estados Unidos. Las evidencias más claras son: primero, el PIB sigue creciendo a tasas cada vez más elevadas, ahora a un ritmo cercano al 3% anual en el primer trimestre del año, lo que puede ser calificado como un alto crecimiento para los estándares de esa economía. Recordemos que la economía de ese país está creciendo por  noveno año consecutivo, estimándose que en este año su avance podría ser alrededor de 2.9%, que representaría su mejor ritmo desde el 3.3% de 2005 y similar al 2.86% de 2015. La reforma tributaria y la actual política proteccionista vía la aplicación de aranceles podría significar una extensión de su crecimiento económico hasta 2019-2020, aunque los riesgos a mediano-largo plazo son evidentes, derivado de la burbuja en el mercado accionario y el creciente déficit fiscal y en la inflación que enfrentará ese país.

Segundo, mejoran los ritmos del consumo privado y la inversión, ello con base en el extraordinario desempeño del mercado laboral, al reportar el desempleo su nivel más bajo desde principios de la década pasada (3.8% en mayo), así como por los efectos de la reducción de las tasas de impuestos. El empleo y los mayores salarios están induciendo un mayor consumo privado; sin embargo, el hecho de que la inflación ya muestre un claro ascenso podría representar pronto una suerte de sobrecalentamiento de la economía, ante lo cual la FED tendrá que reaccionar con alzas más decididas en su tasa de interés. Tercero, en medio de las imposiciones arancelarias, obviando lo establecido por la OMC (Organización Mundial del Comercio), y en un ambiente de crecimiento económico, el Dólar se está apreciando y ahora se ubica en su mejor momento en casi un año (1.16 dólares por Euro al 19 de junio).

Adicionalmente, mejoran otros indicadores como Sentimiento del consumidor, las ventas al menudeo, inicio de construcción de vivienda (su mayor nivel en 11 años), venta de viviendas nuevas, los índices de gerentes de compra manufacturero y no manufacturero, exportaciones (crecen a tasas elevadas) etc. En general, alrededor del 70% de los indicadores de Estados Unidos van en una trayectoria ascendente y por ello son calificados como de buen desempeño y muy pocos evolucionan negativamente. Sólo como referencia, entre los negativos destaca la caída de la producción de vehículos (-22.5% anual en mayo). La economía de Estados Unidos va muy bien. El buen crecimiento y la mayor inflación están induciendo a la FED a tratar de normalizar su política de tasas, elevándola ahora hasta 2.00%, con expectativas de mayores alzas en 2018 y 2019, posiblemente hasta 3.50%hacia fines del próximo año. Mientras tanto, otros países importantes aún mantienen sus tasas en mínimos y con expectativas de iniciar su proceso alcista sólo hacia mediado del próximo año para el caso de la Eurozona.

Internamente, nuestra economía se beneficia del buen ritmo en Estados Unidos. Nuestras exportaciones están creciendo más de 12% anual en lo que va del año (cifras para enero-abril), y ello se da tanto en su segmento petrolero como no petrolero, lo que está induciendo un mejor crecimiento económico, con un PIB que podría crecer alrededor de 2.4% en este año (2.0% en 2017). La inflación tiende a la baja, las ventas empiezan a mejorar, el consumo privado crece y la inversión física sorprenden con un crecimiento moderado. Se generan más empleos, el crédito reinicia su fase expansiva, la cartera vencida se mantiene baja, el déficit comercial es moderado y las reservas internacionales se mantienen estables y en niveles de 173 mil md. En general, la economía mexicana también mejora, a pesar del entorno complicado (TLCAN, elecciones, tasas de interés, aranceles, etc.). El entorno está generando ciertas presiones sobre los mercados financieros locales, moderándose por momentos; después de las elecciones del 1° de julio, será fundamental las primeras señales o mensajes del nuevo presidente de la república para dimensionar la respuesta de los mercados. Es fundamental que el presidente electo envíe señales estabilizadoras sobre el futuro de nuestra economía.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.