Recientemente se han dado a conocer algunos indicadores que vale la pena comentar. Primero, hace dos semanas, Estados Unidos impuso aranceles de 25% al acero y de 10% al aluminio provenientes de México, Canadá y Europa, argumentando razones de seguridad nacional. El mundo cuestiona esta medida porque representa una acción contra el libre mercado, ya que se trata más bien de un pretexto para contener el déficit comercial que tiene Estados Unidos con el resto del mundo. Sólo como referencia: México reporta déficits comerciales con Estados Unidos en acero y aluminio, por lo que la decisión de ese país de imponer estos aranceles no tiene sentido económico. La respuesta natural de México -y de los otros países- ha sido aplicar aranceles a Estados Unidos, mismos que entran en vigencia de manera inmediata. México aplicará aranceles entre 15% y 25% a EU en productos de acero, aluminio, manzanas, carne, entre muchos productos, además de que interpone una demanda ante la OMC para revertir esta decisión de EU (esto podría durar más de un año y lo mismo hacen Canadá y Europa).

Mientras tanto, el tipo de cambio ya se cotiza por arriba de 20.50 pesos por dólar (su nivel más alto desde febrero de 2017), una depreciación acumulada de más de 14% desde mediados de abril. La depreciación del Peso se atribuye ahora a este conflicto arancelario y la posibilidad de enviar la renegociación del TLCAN hasta 2019, donde cabe inclusive la posibilidad de su rompimiento, ya que el gobierno de Estados Unidos está hablando sobre posibles negociaciones bilaterales (por separado) con México y Canadá. El Peso mexicano pierde, el mercado accionario local pierde, los precios del petróleo bajan, mientras que el riesgo país sigue al alza y ahora se ubica por arriba de 225 puntos base, un aumento de más de 50 puntos desde enero de este año.

Mientras el tipo de cambio siga presionado, los mercados anticipan que Banxico responderá con un alza de su tasa de referencia en su junta del 21 de junio, de 7.50% a 7.75%. Ello, después de que la FED pudiera hacer lo mismo en su Comité del 12 y 13 de junio, que llevaría su tasa de 1.75% a 2.00%. Aunque la inflación interna tiende a la baja, Banxico podría seguir subiendo su tasa de interés, presionado por factores externos y por el tipo de cambio, lo que significaría una potencial afectación sobre la economía: inversión, crédito, actividad económica.

Como hemos dicho en otras ocasiones: la actual transición sexenal mexicana es una de las más complejas en varias décadas. El momento político complica este escenario. Sin embargo, el gran activo es que la economía mexicana ha desarrollado ciertas fortalezas que ayudarían a transitar este cambio sexenal sin una ruptura de la economía. La economía crece, la inflación es baja y los principales fundamentos están en relativo orden. El mayor riesgo para la economía mexicana no es interno, es externo: un ajuste del mercado accionario de Estados Unidos, una caída del PIB de EU y su política arancelaria.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.