El ambiente económico para México está siendo medianamente positivo porque algunos indicadores de coyuntura evolucionan favorablemente, a lo que se suma el hecho de que la economía norteamericana sigue fortaleciendo su desempeño reciente. Por ejemplo, las cifras más recientes señalan que el mercado laboral de Estados Unidos mejoró en abril, al descender el desempleo hasta 3.9%, desde 4.1% en marzo, siendo su tasa más baja desde abril del año 2000. A ello se suman los buenos resultados recientes en exportaciones, producción industrial, inversión, PIB, entre otros, razones por las cuales el dólar norteamericano se está apreciando, hasta ubicarse ahora por debajo de 1.20 dólares por Euro, cuando a principios de febrero se cotizaba en casi 1.25 dólares. Por su parte los precios del petróleo han seguido al alza y ahora el WTI se ubica por arriba de 68 dólares por barril, más de 20 dólares arriba que hace un año, mientras que los Bonos del Tesoro a 10 años se han elevado hasta cerca de 3.00%, reflejando no sólo la posibilidad de mayores alzas en las tasas de referencia de la FED, sino también la mayor inflación y el mayor crecimiento económico previstos para éste y el año entrante. Sin embargo, la curva de mediano y largo plazo se ha “aplanado” y ello puede estar señalando un riesgo ajuste de la economía norteamericana a mediano plazo.

Por su parte, internamente, algunos indicadores muestran avances. Por un lado, las remesas familiares ingresadas al país superaron los siete mil millones de dólares en el primer trimestre del año, con un crecimiento de 6.0% anual, una tasa aceptablemente buena, aunque mostrando cierta desaceleración. En términos anuales, a fin de evitar los problemas de estacionalidad, la entrada de remesas fue de más de 29 mil md, marcando nuevamente récord histórico y superando ampliamente a la entrada por exportaciones de petróleo crudo (menos de 22 mil md).

Asimismo, la inflación se mantiene a la baja y los analistas económicos del mercado piensan que ésta descenderá hasta 3.98% al cierre de este año, de acuerdo a la encuesta de Banxico, además de que bajaría aún más, hasta 3.65% en 2019. Claramente, el mercado cree que muy pronto estaremos de vuelta hacia los niveles objetivo de Banxico en materia de inflación, entre 2% y 4% a mediano plazo. En materia de crecimiento, el mercado cree que en este año creceremos alrededor de 2.2%, con un desequilibrio fiscal y externo moderados y sin que representan ambos algún riesgo para la economía.

Sin embargo, en sentido adverso, algunos indicadores, como la venta interna de vehículos siguen a la baja, con un -4.6% anual en abril, aunque se trata de la menor caída desde mayo del año pasado. Como hemos comentado antes, este indicador podría empezar a mostrar cifras positivas a partir de mediados de este año. Asimismo, el mercado cambiario se ha presionado al alza y ahora el dólar se cotiza nuevamente cerca de los 19.5 pesos, depreciándose con respecto a su nivel inferior a los 18 pesos del 17 de abril. Parte de este ajuste tiene que ver con la apreciación del dólar y en la coyuntura actual, seguramente veremos presiones adicionales derivadas del ambiente electoral que vive el país.

Una vez más, esta transición sexenal nuestra está siendo compleja. Mientras Estados Unidos crecería cerca de 2.7% en este año, nosotros bordearemos el 2.4% (estimación de Engenium Capital), una tasa que no concuerda con las anteriores cuatro transiciones sexenales, donde México crecía a tasas superiores a la de Estados Unidos. Sin embargo, por el lado positivo, la inflación regresa a los niveles deseados y esa es una buena noticia para el país, por las múltiples implicaciones que tiene sobre el resto de la economía.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.