Algunos indicadores económicos confirman cierto avance de la economía mexicana. Primero, la inflación de la primera quincena de abril se ubicó en 5.04%, mostrando un importante descenso en lo que va del año y presionando menos sobre la postura monetaria de Banxico, mismo que podría dejar sin cambio la tasa en su decisión de mayo 17. Segundo, en el primer trimestre del año, las exportaciones ascendieron a 105,590 millones de dólares y reportando un crecimiento de 11.5% anual; se trata del mejor ritmo exportador observado desde el tercer trimestre de 2011, condición que se está dando gracias a que la producción industrial de Estados Unidos crece ahora a ritmos elevados (casi 4% anual en ese trimestre). Están creciendo tanto las exportaciones petroleras, con una tasa de 33.1% anual, como las no petroleras con 10.2%, segmento este último que pesa más de 93% de los envíos totales al exterior.

Tercero, el desempleo de marzo se ubicó en 3.0%, consolidando su proceso descendente y ubicándose en sus niveles más bajos desde hace más de una década (para un mes de marzo). La economía ha generado empleos y ello se está reflejando en la tasa de desempleo y, complementariamente, en una tendencia a la baja en la tasa de informalidad laboral. Cuarto, las ventas al menudeo crecieron 0.9% anual en febrero, observando una gradual mejoría y dejando atrás cinco meses con caídas consecutivas. El mayor empleo y la reducción de la inflación están ayudando a ver un cambio de dirección en los indicadores del mercado interno, que se suma a un mejor desempeño de las exportaciones. Así las cosas, en este año, mantenemos nuestra estimación de que el PIB podría crecer 2.4% en este año, con una inflación alrededor de 4%.

Complementariamente, hay que mencionar una nota muy importante: el PIB de Estados Unidos creció 2.9% anual en el primer trimestre, consolidándose por séptimo trimestre consecutivo la fase expansiva de este país. Lo importante es que esta fase podría extender aún hasta el próximo año, lo que confirma una vez más un mejor desempeño, no sólo de EU, sino también de la economía mundial. De esta manera, mejoramos nuestra visión de Estados Unidos y su PIB podría crecer alrededor de 2.7%, su segunda tasa más elevada desde mediados de la década pasada (en 2015 creció 2.9%). Pero, adicionalmente, la inflación de EU también se encuentra en su fase alcista y se ubica ahora en 2.4% anual (cifra de marzo), con perspectiva de mayores alzas en el futuro próximo, que de concretarse, podría significar un inicial “sobrecalentamiento” de la economía. Ante ello, es claro que la FED tendría, eventualmente, que responder con mayores alzas en sus tasas de interés, dejando a Banxico ante la disyuntiva de subir o no subir su propia tasa de interés. En nuestra opinión, Banxico no debiera subir sus tasas durante este año y debiera hacerlo sólo si la FED intensifica sus alzas o el Peso se viera muy presionado por alguna condición adversa a los mercados.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.