El éxito llama al éxito, el talento llama al talento. Y así fue como Erika Martínez, especialista en riesgos, se incorporó como Directora de Crédito Regional en Engenium Capital. El Diccionario de la lengua española define riesgo como la “contingencia o proximidad de un daño”; sin embargo, si algo define a Erika es seguridad: no hay en ella ni un atisbo de miedo al cambio, ni al riesgo que este implica. Por aquel entonces nadie lo esperaba, pero Erika había llegado para transformar el paradigma de cómo se hacían las cosas en el área de crédito.

Un entrevistador toma su decisión acerca del postulante prácticamente nada más conocerlo. Le toma alrededor de tres a cinco minutos. A la Directora de Riesgos le ocurre lo mismo con los clientes potenciales: “Tu decisión de crédito la tomas desde el momento en que empiezas a conocer al cliente, de hecho, desde que lo perfilaste ya sabes si vas a entrar o no, lo que tienes que  ver es hasta dónde entras”. Con esa premisa como base, Erika tenía claro desde un inicio que la implantación de un nuevo modelo era necesaria. Quería establecer una matriz con diferentes variables que permitiera definir los límites de la relación de Engenium con sus futuros socios: “podíamos hacer lo mismo, pero en lugar de tardar dos semanas o un mes, podíamos tardar uno o dos días”. Martínez llegaba para implantar un modelo probado, que ella misma había diseñado basándose en ideas de Brasil, Estados Unidos, Europa y Chile. Erika, que se definía como “muy cuadrada”, tiene claro que siempre hay que abrir ese cuadro a la innovación. En este caso, esa apertura se encaminaba a lograr optimizar los procesos de aprobación y la gestión del crédito.

6.pngIntentar implantar novedades desde un recién estrenado puesto de trabajo, en una nueva empresa y en el campo del crédito, en el que, en teoría, el cambio no es agradecido, no parecía tarea fácil. Sin embargo, Martínez supo captar desde el principio la esencia de Engenium: “Aquí hay muchos jefes muy accesibles que te dejan vía libre, te dan acceso a la innovación, a crear, a aportar ideas y empecé poquito a poco a buscar por dónde cambiar”. Ahí venía el gran reto, tal como explica Erika, “el principal punto de quiebre era que se quisiera mejorar”. Y en Engenium ya estaban preparados, “no estoy segura de que mi ingreso fuera para llevar a cabo el cambio, pero se dio el tiempo perfecto: ellos estaban listos y dispuestos”.

El nuevo modelo, que entrará en funcionamiento las próximas semanas, ya ha convencido a la plantilla y cuenta con muchos “aliados”, porque Erika conoce la importancia de entender qué hace cada uno, escucharlos. De hecho, la contadora “antisistema” aboga por eliminar la burocracia en favor de la horizontalidad, ya que tiene claro que todos los engenials se complementan y de ahí nace la importancia de que todos participen en la innovación. Erika dice que “hay que pasar de ser ‘el crítico’ a pensar en cómo aportamos a mejorar las cosas”, idea que conecta directamente con una de las premisas de Engenium: convertir las buenas ideas, vengan de donde vengan, en grandes negocios.