La coyuntura económica para este año sigue siendo compleja, quizás un poco más que la que experimentamos el año pasado. Aunque el efecto Trump fue más moderado que el previsto a principios del año pasado, la incertidumbre derivada de las inciertas acciones del presidente de Estados Unidos se prolonga para este año, sea en materia del TLCAN, sobre sus políticas fiscales y sus posibles consecuencias mundiales, el tema del Muro, que nuevamente entra en el debate, a lo que se suma la política de la FED de elevar sus tasas de interés durante éste y el año entrante. Internamente, pesa mucho el ambiente electoral que vivirá el país en los siguientes meses. Mientras que Estados mejora sus expectativas de crecimiento, hacia alrededor de 2.5% para este año, en México también mejoran un tanto, hacia un 2.4%, una tasa aún moderada pero que ha sostenido tasas positivas a lo largo de esta administración, lo que no se veía desde el sexenio de Carlos salinas Gortari.

Mientras la economía sostiene cierta dinámica, el desempleo se ubica en mínimos y los empleos generados en estos años recientes han sostenido un desempleo aceptable del mercado interno. Debemos señalar que hoy se están creando récords históricos en nuevos empleos formales en el sector privado vía los trabajadores asegurados en el IMSS. Pese a la coyuntura desfavorable inflacionaria del año pasado, las expectativas son que la inflación cierre este año alrededor de 4.1% y claramente con una trayectoria firme a la baja hacia 2019, cuando la inflación se ubicaría alrededor de 3.5%. El Banco de México crece que la inflación bajaría hasta 3.0% hacia el segundo trimestre del año entrante, lo que significaría que volvemos a los niveles objetivo de Banxico /entre 2% y 4%).

Los mercados financieros están ahora en relativo orden, aunque no se descartan momentos de volatilidad antes de las elecciones de julio. Mientras que las tasas de interés tienden al alza, su efecto se ha hecho sentir sobre el crédito bancario, que creció sólo 4.5% real en 2017 y con expectativas de una tasa similar para este año, habiendo sido más afectado el crédito al consumo. Por su parte, la cartera vencida se mantiene sólidamente en niveles bajos: 2.0% estimado para este año. Las finanzas públicas se mantienen en cierto orden, favorecido por el repunte de dos años consecutivos en los precios de la mezcla de exportación, compensando parcialmente el agotamiento de la recaudación tributaria. La deuda pública ha sido controlada y deja de representar una gran presión sobre las finanzas públicas y la economía.

Finalmente, las cuentas externas del país se ven relativamente estables para este año. La balanza comercial y de la cuenta corriente observarían un moderado deterioro, sin poner en riesgo a la economía. Las reservas internacionales, si bien descienden por cuarto año consecutivo, aún se mantienen en niveles elevados y representan un buen soporte para el mercado cambiario, ya que podrían ser utilizadas ante la eventualidad de fuertes presiones cambiarias. En la medida que la inversión extranjera directa siga fluyendo hacia el país, es señal de que los inversionistas ven bien a México, a pesar de la complejidad del entorno económico y político. Estas inversiones están pensadas a largo plazo, por lo que la coyuntura política puede afectarla sólo parcialmente.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.