En febrero, la inflación bajó por segundo mes consecutivo, esta vez a 5.34% anual en febrero. El descenso ha sido rápido, desde el 6.77% en diciembre pasado, y ubicándose en su nivel más bajo desde febrero del año pasado. Un tema destacable es que, esta vez, el factor de descenso inflacionario ha sido su componente subyacente (segmento de precios relativamente estables que pesa 77% del INPC), que se redujo a 4.27% anual, mientras el componente no subyacente se ubicó en 8.49% anual, un leve aumento con relación al mes anterior. Dos cosas que convienen comentar son: primero, los precios del gas doméstico LP, que aumentaron 44.1% anual en diciembre, en febrero se moderaron hasta 18.2% anual; segundo, los precios de los combustibles, que pasaron de una tasa de más de 30% anual a principios del año pasado, hoy aumentan al 8%, siendo una de las razones por las cuales la inflación general ahora desciende.

Claramente, la inflación tiende a la baja, como hemos previsto oportunamente. Si esta tendencia se mantiene durante el resto del año, la inflación podría cerrar alrededor de 4.1%, con expectativas positivas para el siguiente año, de manera que en poco más de un año la inflación habrá regresado a los niveles consistentes con el objetivo de Banxico: entre 2% y 4%. En la medida que la inflación consolide su tendencia a la baja, claramente empezarán a revertirse al alza algunos indicadores que fueron afectados con el rebrote inflacionario del año pasado. Por ejemplo, el crédito, que se desaceleró significativamente el año pasado, ya habría empezado a mostrar tasas al alza en términos reales, lo que se consolidaría en los siguientes meses. En el mismo sentido, veremos cierta recuperación de los salarios reales, lo que a fin de cuentas generará alguna recuperación del consumo privado, que en 2017 reportó cierta moderación.

Por su parte, el empleo continúa mostrando avances importantes. En febrero se generaron 164,311 nuevos puestos de trabajo formales en el sector privado, de acuerdo a las cifras del número de trabajadores registrados en el IMSS. Hay dos notas importantes. Primero, se trata de la máxima generación de empleos para un mes de febrero en la historia de este indicador, habiéndose incrementado en 6.7% con relación a la generación de febrero de 2017 (154,055 nuevos puestos). Segundo, en el acumulado de doce meses (marzo 2017-febrero 2018), el país ha generado 842,517 nuevos empleos privados, también su máximo histórico. Nunca en la historia económica del país se habían generado tantos empleos formales privados como lo que ahora vemos, lo que responde a dos hechos fundamentales: uno, revela los efectos de la reforma laboral implementada desde 2012, desde la anterior administración (migración de empleos de la informalidad a la economía formal); dos, responde a un mayor crecimiento económico logrado en este sexenio, cuando el PIB crece alrededor de 2.5% promedio anual vs 1.9% anual del sexenio de Vicente Fox (2001-2006) y el 1.7% anual de Felipe Calderón (2007-2012).

Aunque la economía crece sólo moderadamente, el ritmo del empleo ha sido relativamente alto, con una tasa de 4.0% promedio anual estimado durante esta administración, la mejor dinámica desde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1989-1994). De acuerdo a las necesidades del mercado laboral, el país necesita generar alrededor de 1.2 millones de nuevos empleos al año, para lo cual es indispensable que la economía crezca por arriba del 4% anual. La única forma en que la economía pudiera crecer a este ritmo o más es que la inversión crezca alrededor de 8% real anual y que el crédito lo haga cerca de 12% real al año. A largo plazo, la inversión crece sólo al 2.5% anual y el PIB al 2.2%, muy distantes de lo que necesitamos.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.