En medio de la incertidumbre económica que prevalecerá a lo largo de este año, producto del sólo modesto avance en la renegociación del TLCAN, el ambiente electoral y las futuras decisiones de la FED en torno a sus tasas de interés, a lo que ahora se suma el tema de los aranceles propuestos por Estados Unidos sobre sus importaciones de acero y aluminio, la economía interna muestra cierta mejoría que vale la pena señalar. Junto al reciente descenso de la inflación y la relativa fortaleza del Peso, aparecen ciertos indicadores que inyectan cierta confianza en la economía.

Primero, la confianza empresarial manufacturera mantiene cierta tendencia alcista, al ubicarse en febrero en 50.55 puntos, su segundo nivel consecutivo por arriba del umbral de los 50 puntos, marcando una postura expansiva por parte de este sector empresarial. Lo anterior indica que las empresas manufactureras manifiestan un ambiente de expansión para la economía y para sí mismas. De los cinco componentes de este indicador, cuatro de ellos observaron cambios sólo marginales en este mes, siendo éstos los que se refieren a la situación presente y futura de las empresas y de la economía; en cambio, el de “momento adecuado para invertir” fue el único que reportó en ese mes un aumento importante, de 1.3 puntos, lo cual es una buena noticia, ya que, de mantenerse esta tendencia, eventualmente tendría que reflejarse en mayores inversiones ejecutadas. Veremos si esto se confirma con el tiempo.

En segundo lugar, las remesas familiares continúan marcando sucesivos récords históricos, al ingresar en enero un monto de 2,217 millones de dólares (+7.5% anual), con lo cual se acumula un total de 28,925 mdd en su vista acumulada anual (doce meses entre febrero de 2017 hasta enero de 2018). Junto con la entrada de divisas por turismo internacional (alrededor de 21,300 mdd en un año), las remesas son hoy por hoy una de las fuentes más importantes de divisas a la economía, superando ahora a las exportaciones de petróleo crudo, que en el pasado eran la principal fuente. Parte de las remesas ingresadas se traduce en gasto en consumo familiar, siendo por ello el consumo el que sigue sosteniendo la economía nacional.

En otro orden, mejoran levemente las expectativas económicas para este año. Los analistas del mercado piensan que el PIB crecería 2.3% en este año, mejorando levemente con relación a las estimaciones previas. Algo destacable es que la economía crecería un poco más que el 2.0% observado en 2017, pese a que entre los analistas hay diferencias significativas en sus pronósticos, donde el más pesimista cree que el crecimiento sería de sólo 1.5% vs el optimista, que espera un 2.5%. por su parte, el Banco de México espera que el PIB de 2017 crezca entre 2.0% y 3.0%, es decir, alrededor de 2.5% en su punto central. Asimismo, los analistas esperan una inflación de 4.09% al cierre de este año, estimando un 3.96% hacia febrero del próximo año. Banxico cree que la inflación bajaría hasta 3.2% anual en el primer trimestre de 2019, lo que significa que es mucho más optimista que el mercado respecto a la inflación. Sin embargo, la inquietud está en que Banxico podría mantener su tasa de referencia aún al alza a lo largo de este año, siguiendo la dirección de la FED, lo que es un tanto inconsistente con el fuerte descenso inflacionario interno.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.