En esta semana, los mercados financieros se mantienen relativamente estables. Por un lado, en el mercado accionario de EEUU, el Dow Jones supera nuevamente los 25 mil puntos, recuperándose gradualmente desde su punto más bajo del ocho de febrero y ligando más de siete sesiones consecutivas al alza. En la misma dirección, la bolsa mexicana se recupera gradualmente desde su mínimo, en una menor proporción que la de EEUU, ubicándose ahora sobre los 49 mil puntos. Los precios del petróleo se han recuperado un tanto, con lo cual el WTI se ubica alrededor de 62 dpb; lo mismo ocurre con la mezcla mexicana, que ahora se cotiza cerca de 54 dpb.

 Por su parte, y es algo que hay que destacar, el mercado de cambio se ha mostrado estable. El tipo de cambio se ubica ahora en 18.6 pesos por dólar, manteniendo una relativa estabilidad a pesar que los mercados accionarios mundiales habían reportado un fuerte ajuste desde la última semana de enero. Inclusive, el nivel de riesgo-país de México, medido por el EMBI+ JPM, ha descendido en los días recientes hasta por debajo de los 180 puntos base (se había elevado hasta 194 pb el nueve de febrero). Estos dos indicadores, el tipo de cambio y el riesgo-país, están reflejando cierta fortaleza de la economía mexicana, que hoy reporta excelentes niveles en reservas internacionales (más de 172 mil md), bajos déficits en sus finanzas públicas y en sus cuentas externas, una mejoría en sus expectativas de crecimiento, un descenso inicial de la inflación, entre otros.

 A pesar de ello, el Banco de México ha sido un tanto agresivo en su política monetaria, al elevar una vez más su tasa de referencia, a 7.50% el ocho de este mes, ello en un intento por reforzar el proceso de descenso de la inflación de este año y por las expectativas de alzas en las tasas de interés de Estados Unidos. El mercado cree que la inflación descendería hasta 4.2% en este año, desde 6.8% a fines de 2017, para lo cual Banxico parece que no dudará en seguir subiendo sus tasas, aunque esta medida podría afectar al consumo, el crédito, el costo de fondeo, la inversión y el crecimiento económico. Sin duda, habrá costos por las alzas en las tasas locales, cosa que ya se resintió desde el año pasado, cuando el PIB se desaceleró a 2.1%, desde 2.9% en 2016.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.