El Banco de México decidió elevar su tasa de referencia, de 7.25% a 7.50%, tal como lo esperaban la mayoría de los analistas financieros. Algunos argumentos detrás de esta decisión son: primero, la esperada alza en las tasas de la FED, producto de la expansión económica en Estados Unidos, que además de estar en una fase de pleno empleo, hay un nuevo incentivo derivado de la reducción de impuestos en ese país. Lo anterior generaría presiones inflacionarias, aunque en enero la inflación se mantuvo en 2.1% anual, y se espera que la FED responda con alzas en sus tasas. La siguiente reunión de la FED es el 20-21 de marzo, y prácticamente está descontado un aumento de tasas, debido a que la actual tasa de los Bonos del Tesoro a 10 años se ha elevado hasta 2.88%. Segundo, Banxico decide subir su tasa también influenciado por el ambiente de volatilidad de los mercados financieros, además de que a nivel internacional otros bancos centrales puedan empezar a presionar sus tasas al alza. Es la primera vez en dos años que Banxico decide adelantarse a la FED. El alza de la tasa Banxico se da en condiciones en que la inflación interna empezó a descender, por lo que en la gráfica adjunta se puede apreciar una separación, al menos temporal, entre la trayectoria de la tasa Banxico y la inflación local.

Implicaciones. El mercado espera que la inflación cierre este año en 4.2%, lo que significa que veríamos una gradual baja de la misma a lo largo del año (ver gráfica). Es casi un hecho que la FED subirá su tasa al menos tres veces a lo largo de 2018, desde el actual 1.50% hasta 2.25%. Si Banxico responde en la misma dirección, como apuntan muchos analistas, nuestra tasa local tendría que elevarse hasta por lo menos 8.25% (hay analistas que creen que llegará hasta 8.50%), en cuyo caso el spread entre la tasa Banxico y la inflación interna se ampliaría significativamente, tal como se ve en la gráfica. ¿Tendría sentido una brecha de esta magnitud? ¿Estará de acuerdo la SHCP con que Banxico eleve su tasa sólo con fines antiinflacionarios? ¿Acaso Banxico no piensa que la economía podría desacelerase y generar menores empleos?

Disentimos de la decisión de Banxico de subir las tasas. A no ser que el tipo de cambio experimente una gran volatilidad en este año (por factores políticos y el TLCAN), el Banco de México debería ser más prudente en sus decisiones, ya que una tasa como la que ahora estamos viendo -y la que podríamos ver en el resto del año- afectaría aún más al crecimiento de la economía. El costo de fondeo y las tasas de interés bancarias tendrán que seguir subiendo; el crédito comercial podría extender su desaceleración de 2017; el crédito al consumo podría extender su reciente caída (-2.7% real anual en diciembre); las ventas al menudeo podrían seguir cayendo en este año (-1.5% anual en noviembre, su peor tasa en varios años); el costo financiero de la deuda pública seguiría al alza; la inversión podría profundizar su actual caída (en noviembre retrocedió 4.1% anual), lo que, al final del día, podría hacer que la economía crezca menos que el 2.2% previsto en este momento. Recordemos que el PIB creció sólo 2.1% en 2017 vs 2.9% en 2016. Según un estudio de Banxico, la tasa de interés neutral, la que no afecta al crecimiento, es de entre 4.7% y 6.3%.

 Bajo este enfoque, las actuales tasas ya tendrían que estar siendo un factor que afecta al crecimiento. Este año es electoral y por primera vez en cinco transiciones sexenales, el PIB de México crecería 2.2%, por debajo del 2.5% previsto para Estados Unidos. Claramente, las mayores tasas de interés, la renegociación del TLCAN, la reforma fiscal en estados Unidos y el ambiente electoral están inhibiendo a nuestro crecimiento.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.