Los mercados financieros locales están siendo golpeados por factores externos. El Dow Jones había retrocedido casi 10% desde su máximo histórico de la última semana de enero, mientras que el martes 6 y miércoles 7 de enero reportaba una recuperación. Casi todas las bolsas mundiales resentían el impacto de la caída de la bolsa norteamericana, mientras el dólar gana y se cotiza alrededor de 1.23 USD/Euro vs 1.25 dólares de la semana anterior. En medio de cierta turbulencia de los mercados mundiales, el Peso mexicano muestra cierta estabilidad y se cotiza alrededor de 18.6 pesos por dólar.

Este ambiente de volatilidad coincide con varios hechos. Primero, la economía de Estados Unidos crece de manera más robusta y ello se manifiesta en tasas de desempleo muy bajas; esto estaría empezando a generar presiones salariales y eventualmente sobre la inflación. Segundo, aunque los precios del petróleo muestran cierto descenso, su tendencia ha sido claramente ascendente y pronto podría reflejarse en una mayor inflación en Estados Unidos. Tercero, en consecuencia, a lo largo del año podríamos ver ciertas presiones derivadas del mayor crecimiento económico y en los precios, lo que podría ser interpretado como la presencia de un inicial “sobrecalentamiento” de la economía norteamericana. Por lo pronto, los bonos a 10 años mantienen un sesgo ascendente y se han elevado 2.85%, su máximo desde principios de 2014, y ello puede ser un anticipo de que la FED podría elevar sus tasas en su siguiente reunión del 20 y 21 de marzo.

Diluidas un tanto las presiones cambiarias a partir de un resultado aceptable de la sexta ronda de la renegociación del TLCAN en Canadá (en enero), el factor político empezaría a pesar un poco más sobre la cotización del Peso hacia el segundo trimestre del año, ya en plena campaña electoral, siempre y cuando el factor TLCAN se mantenga y se vean ciertos avances en la siguiente ronda de fines de febrero en México. Por lo pronto, aunque el lunes 6 de febrero el riesgo país de México se elevó hasta 184 puntos base, en general se mantiene relativamente estable y por debajo de los 200 puntos por varios meses consecutivos.

Localmente, aunque el tipo de cambio parece resistir la volatilidad de los mercados mundiales, las tasas de interés internas empiezan a presionar al Banco de México. En la subasta del martes 6, los Cetes a 28 días se presionaron levemente al alza y se ubicaron en 7.35%, desde el 7.24% en la subasta de la semana anterior. La actual tasa se ubica por arriba del 7.25% de la referencia de Banxico, lo que significa una leve presión del mercado sobre las futuras decisiones por parte del Banco de México. La FED dejó sin cambio su tasa de interés y el tipo de cambio local se mantiene en relativo orden; en consecuencia, Banxico debiera tomar en cuenta este hecho, además de que conoce sobre el descenso de la inflación interna. Sin embargo, la mayoría de los analistas cree que Banxico debe aumentar su tasa a 7.50%.

 El Banco de México tiene que ser prudente respecto a sus decisiones de subir o no sus tasas, ello porque el actual nivel es uno de los más altos a nivel internacional, además de que sus efectos ya se han resentido sobre la actividad económica interna: el PIB se desaceleró en 2017, al crecer sólo 2.1% desde 2.9% en 2016. No sólo eso, la inversión retrocedió 4.1% anual en noviembre y el consumo ha mostrado señales de cierta desaceleración.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.