El crédito es el circuito que permite una mayor fluidez de la economía, particularmente de la inversión. En la medida que el crédito y la inversión avanzan, es posible un mayor crecimiento económico que desemboca en los efectos sobre el empleo, los ingresos, el consumo, entre otros.

México experimenta hoy un buen momento en materia de crédito.

El año pasado, el crédito comercial creció 11.3% real, sumando dos años consecutivos con tasas elevadas y por encima de los segmentos de consumo e hipotecario, que avanzaron 9.2% y 9.1%, en cada caso.

El reciente dinamismo del crédito comercial está superando ampliamente al crecimiento económico de 2.6% en 2015 y 2.3% en 2016, situación que ha sido favorecida no sólo porque las tasas de interés bancarias se mantuvieron aún bajas, en alrededor de 6.1%, sino también por los efectos expansivos de la reforma financiera.

De esta manera, por una década consecutiva, el crédito comercial ha crecido de manera sistemática, promediando un ritmo de 9.4% real anual durante 2007–2016 contra únicamente un 2.1% anual para el PIB nacional, condición que el país no observaba desde hace más de dos décadas; esto ha significado que el apalancamiento crediticio -crédito comercial como proporción del PIB- se elevó desde 6.7% en 2006 hasta 13.2% en 2016, un gran repunte, aunque ubicándose aún muy lejos de su máximo histórico logrado en 1994: 26.0% del PIB.

Si bien el crédito presenta aún un rezago importante, a su vez representa un potencial para el futuro, en términos de lo que podría crecer para recobrar su nivel histórico. Sin embargo, en la coyuntura, este año puede representar un reto para el crédito, ello debido al proceso de alzas en las tasas de interés que está experimentando México, la moderación de la inversión y la desaceleración de la economía.

Para este año, el crédito comercial podría desacelerarse hacia un 6% real. La gran noticia de la expansión crediticia es que ésta se está dando en condiciones de continuos descensos en la cartera vencida.

En conclusión, la expansión del crédito y una baja cartera vencida, en condiciones de una banca sana y bien capitalizada, prácticamente garantizan buenas perspectivas crediticias para el país, sin poner en riesgo al sistema financiero mexicano.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.