Contra todos los pronósticos, el tipo de cambio interbancario se cotiza por debajo de 17.60 pesos por dólar, extendiéndose el proceso de apreciación observado desde el 20 de enero, cuando Donald Trump asumió el poder en Estados Unidos. Desde entonces vemos una apreciación acumulada de 19%, siendo una de las monedas que más ha ganado en este año. El Peso mexicano ha sido favorecido, no sólo por un ambiente externo más benigno que el inicialmente previsto a raíz de la llegada de Trump, sino porque, internamente, la economía se ha desempeñado mucho mejor que lo previsto inicialmente. Pero, también ha influido el hecho de que el Dólar norteamericano se ha depreciado cerca de 10% frente al Euro en lo que va del año, lo que, por aritmética, significa una apreciación de las otras monedas. Habíamos anticipado que el tipo de cambio podría descender hasta por debajo de los 17.5 pesos, y ya está muy cerca. Nuestro argumento era que, en el corto plazo -entre junio y agosto y el evento post-electoral local- no habían elementos nocivos que pudieran hacer rebotar el tipo de cambio, a no ser que apareciera algo inesperado de tipo político, geopolítico o el tema del TLCAN, que pudiera presionar al Peso y a las otras monedas.

Si el escenario externo y el interno de los próximos meses fueran muy benignos, sería inevitable que el Peso mexicano siguiera apreciándose. Debemos recordar que el tipo de cambio teórico (de paridad o de equilibrio) se ubica en este momento alrededor de los 16.3 pesos, lo que significa que, ante la eventualidad de un entorno benigno, la cotización tendería hacia este nivel, sin que ello signifique una pérdida de competitividad para la moneda local. El diferencial entre el tipo de cambio teórico (16.3 pesos) y el del mercado (17.6 pesos) significa que el Peso está aún subvaluado en 8.6%, consistente con lo que hace poco señalaba el Dr. Agustín Carstens.

Históricamente, al menos desde los años noventa a la fecha, el Peso mexicano ha operado en más del 80% del tiempo en condiciones anticompetitivas, es decir, sobrevaluado (tipo de cambio del mercado por debajo del teórico), promediando estos niveles de sobrevaluación alrededor de 14%. Sólo ocasionalmente, cuando han predominado momentos de crisis o presiones externas, el Peso ha migrado hacia la subvaluación (el mercado por arriba del teórico), como en 1995, 2009 y 2015–2017, para luego regresar a lo que ha sido casi su condición natural: vivir sobrevaluado. Es por ello que, si la economía favorece a los mercados, en el extremo no se descarta que, a mediano plazo, la cotización tienda hacia la sobrevaluación. Sólo como un ejemplo: si hoy el Peso tuviera que estar sobrevaluado en un 14% (su promedio histórico), su cotización tendría que estar alrededor de 14.2 pesos por dólar.

Sin embargo, hay algunos riesgos latentes que, de concretarse, podrían empujar la cotización por arriba de 19 pesos hacia el próximo año: primero, la renegociación del TLCAN, que debe iniciar en agosto; segundo, el ambiente electoral que empezará a intensificarse a partir de noviembre; tercero, el ambiente político en Estados Unidos con motivo de las elecciones intermedias del próximo año, que se junta con las investigaciones sobre la participación de Rusia en las elecciones del año pasado en EU, además del riesgo que representa el hecho de que la bolsa de valores en EU sigue en máximos históricos sucesivos y acumula más de 220% de rendimiento desde la crisis de 2009. Si los mercados se decepcionan en torno a la gestión y el futuro del presidente Trump, el ajuste podría ser significativo y el impacto sobre el Peso sería inmediato.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.