La incertidumbre es lo que más afecta a las decisiones de inversión y a la economía general. México enfrenta un gran reto para 2017–2018, ello ante las nuevas condiciones políticas en Estados Unidos, que están afectando la percepción de los agentes económicos nacionales: consumidores, empresarios, analistas y autoridades gubernamentales.

Las expectativas de los consumidores y las empresas han descendido significativamente en los meses recientes, mientras los analistas revisan sucesivamente a la baja sus previsiones de crecimiento para este año, hasta 1.5%, esperando una mejoría para el próximo año, hacia un 2.1%. A pesar del reto y del entorno incierto, consumidores, empresas y gobierno pueden encontrar áreas de oportunidad: competencia, diversificación de mercados, estado de derecho, transparencia, entre otras.

Este ambiente de incertidumbre también se ha contagiado al Banco de México, al bajar su previsión de crecimiento para 2017 a un rango entre 1.3%2.3% — un punto central de 1.8%-, alineándose en cierta forma a las estimaciones del sector privado. Igual que los analistas, Banxico también está considerando las posibles afectaciones que podrían derivarse sobre la economía mexicana de las condiciones externas, en particular de las medidas económicas que podría implementar el nuevo gobierno de Estados Unidos: reducción de impuestos, restricciones a nuestras exportaciones y al envío de las remesas, y más.

En general, Banxico es un poco más optimista que el sector privado, sin comprometerse con un número para la inflación, ya que lo deja abierto y pensando que en este año ésta cerraría por arriba de 4%, superior a su “techo” de mediano-largo plazo. Los riesgos para la inflación siguen siendo los posibles impactos de la depreciación del tipo de cambio y del aumento de los precios de los combustibles, mismos que podrían intensificarse si los precios de los commodities internacionales tienden al alza.

Banxico admite el complejo panorama económico para éste y el año entrante y asegura que estará atento a los factores determinantes de la inflación, además de que podrá responder vía la política monetaria a fin de evitar impactos adicionales (de segundo orden o indirectos) sobre la inflación. Las presiones inflacionarias que hoy enfrenta el país pueden ser de carácter temporal, dado que se originan por un precio en particular -los combustibles- y no se trata de alzas generalizadas. Por ello, Banxico debe ser cuidadoso en su política de alzas en tasas si quiere contener estas presiones de precios.

En suma, mientras dure la incertidumbre, especialmente la relacionada con las renegociación del TLCAN -y ésta podría prolongarse hasta principios del próximo año- México podría resentir sus efectos por la vía de un menor crecimiento económico y presiones sobre los mercados financieros.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.