Este año es de transición sexenal, hay elecciones y, como en muchas transiciones sexenales de México, predomina un ambiente de incertidumbre sobre qué tanto puede afectar la coyuntura electoral al crecimiento económico. Los pronósticos están divididos, con dos instituciones financieras -Vector y BNP Paribas- que creen que el PIB crecería solamente 1.5% en este año vs otros dos (Scotiabank y Santander) que creen que la cifra será de 2.7%. Las estimaciones difieren significativamente, con una distancia de casi el doble entre el mínimo y el máximo. El promedio del mercado se ubica en 2.2% y nosotros coincidimos con la media del mercado.

Excepto en el año electoral de 1988 -Carlos Salinas de Gortari era elegido Presidente-, un elemento común es que en cada transición sexenal el PIB de México ha crecido más que el de Estados Unidos, en general, con una diferencia a nuestro favor de alrededor de un punto porcentual. En condiciones normales, en este año electoral para nosotros, dado que la economía de Estados Unidos crecería 2.5% (la FED y los mercados así lo creen), México debiera crecer un poco más de 3%. Sin embargo, esta vez nuestro crecimiento podría ser más modesto y un poco más alineado al de EEUU, debido a que ahora tenemos tres factores o elementos que estaban ausentes en las anteriores transiciones sexenales.

Primero, hoy estamos inmersos en plena renegociación del TLCAN, con una postura anti-TLCAN por parte del presidente Trump de EU y con el riesgo de desmantelarlo. En la transición de 1994, el TLCAN ya estaba en vigencia, ya que la negociación se había dado durante 1991–1993, por lo que el factor de incertidumbre ya había sido eliminado; segundo, en este año ya está vigente la reforma fiscal de EU, que ha significado una reducción del impuesto corporativo de 35% a 21% en ese país, además de otros beneficios fiscales, cosa que no se veía en más de tres décadas, lo que podría afectarnos parcialmente vía la competitividad fiscal; tercero, hoy estamos en plena fase alcista de las tasas de la FED de Estados Unidos, misma que podría extenderse por dos años más, a lo cual Banxico podría responder con alzas adicionales en las tasas locales. En las anteriores transiciones sexenales, las tasas de la FED se ubicaban en la parte alta de la curva, en algunos casos en sus máximos relativos o “picos”, como en el año 2000 (6.2% para luego descender) y 2006 (5.1% y luego descendió). Hoy, la tasa de la FED está en 1.5%, elevándose desde 0.25% hace dos años y se encaminaría hacia un 3% hacia el año 2019.

Finalmente, en las anteriores transiciones sexenales, el buen crecimiento de la economía estaba impulsado porque veíamos buenos ritmos en el consumo privado, el gasto público, la inversión y las exportaciones; en ningún caso se presentaron caídas justo en el año electoral. Esta vez, en 2018, se estima que todos ellos crecerán a tasas sólo moderadas, excepto la inversión, que se mantiene estancado o en terreno negativo por tercer año consecutivo.

Conclusión: En año electoral interno, el PIB de México suele crecer más que el de Estados Unidos; sin embargo, hoy prevalecen factores que estaban ausentes en las anteriores transiciones sexenales y que podrían afectar al crecimiento interno de 2018. Mientras Estados Unidos crecería 2.5% en este año (en 2017 habría crecido 2.2%), nosotros estimamos una tasa de 2.2% para 2018 vs 2.1% en 2017. Sólo si los factores de riesgo se materializan, el crecimiento sería menor.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.