A pesar de un inicio de año incierto, las cuentas externas del país se han mantenido en relativo orden. El desequilibrio externo, medido a través de la balanza en cuenta corriente, reportaría en este año un déficit cercano a los 25 mil millones de dólares, de acuerdo a la encuesta de Banxico a los analistas del mercado, lo que sería equivalente a aproximadamente 2.2% del PIB estimado, similar al observado el año pasado. Lo anterior no significa una gran preocupación para las cuentas externas, ello, debido a puede ser financiado con recursos de largo plazo, como la inversión extranjera directa. Asimismo, este déficit no ha generado grandes presiones sobre el tipo de cambio, por lo que no ha habido necesidad de recurrir a las reservas internacionales para estabilizarlo.

Algunos indicadores de nuestras cuentas externas avalan lo anterior. En primer lugar, las exportaciones del país están creciendo a tasas aceptablemente elevadas en lo que va del año, con cerca de 10% anual durante el periodo enero-julio, situación que está respondiendo, no sólo al fuerte impulso de las exportaciones petroleras, sino también al avance significativo de las manufactureras, segmento que hoy representa alrededor de 90% del total exportado. De manera más puntual, este avance exportador se está dando en respuesta a la reciente mejoría del sector industrial de Estados Unidos, hacia donde destinamos alrededor de 80% de estas ventas, y cuya reciente tendencia positiva tendrá que extender el buen ritmo de nuestras exportaciones. Recordemos que México exportaría este año más de 400 mil millones de dólares, siendo éste no sólo su récord histórico, sino que supera ampliamente a las de Brasil, la economía más grande de América Latina.

Asimismo, derivado del repunte de las exportaciones, el déficit comercial tiende sistemáticamente a mejorar, estimándose que éste sea cercano a los once mil millones de dólares, un descenso por segundo año consecutivo. La balanza comercial petrolera sigue tendiendo hacia un mayor déficit, condición que ha sido afectada por las mayores importaciones de combustibles, mientras que se aprecia un constante ascenso del superávit comercial no petrolero (agropecuario y manufacturero), condición que en México sólo hemos visto en periodos de crisis, como por ejemplo en 1987 y 1995, donde, por la recesión y la devaluación del Peso, la balanza comercial tiende a corregirse violentamente.

Finalmente, las cifras más recientes de la balanza de pagos señalan que el déficit de la cuenta corriente (exportaciones menos importaciones de bienes y servicios) fue de solamente 321 millones de dólares en el segundo trimestre del año, la menor cifra desde 2010. Esta cifra mejoró considerablemente con relación al déficit del segundo trimestre del año pasado por las siguientes razones: un fuerte descenso del déficit comercial entre ambos periodos, así como porque en el segundo trimestre de 2017 la salida de divisas por la remisión de utilidades al exterior (repatriación de ganancias a sus casas matrices) y otros conceptos fue casi nulo vs una fuerte salida del año pasado. Asimismo, la IED que ingresó a México en el segundo trimestre fue de 5,621 md, un monto aceptable, aunque inferior a los 6,117 md ingresados en el 2Q16.

Así, los principales números de nuestras cuentas externas siguen mostrando cierta mejoría, cuyas implicaciones podrían reflejarse parcialmente sobre el tipo de cambio, además de que podría ser un elemento complementario para mejorar el perfil de riesgo del país. A mediano plazo, parte del riesgo de nuestras cuentas externas podrían estar asociados al actual proceso de renegociación del TLCAN, a la trayectoria que observen los precios del petróleo y a la tendencia de la economía de Estados Unidos.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.