A pesar de un entorno poco favorable para el mercado interno -inflación, salarios reales, crédito al consumo y remesas-, el repunte del empleo parece estar siendo suficiente para contrarrestar estos efectos y apuntalar al consumo privado, que en julio reportó un crecimiento de 4.4% real anual en su cifra desestacionalizada. Es una cifra que sorprende positivamente y se convierte, a su vez, en el mejor driver actual de la economía y el que ha permitido que el PIB haya crecido al menos aceptablemente bien en lo que va del año: 2.8% anual en el primer semestre. Se trata del mayor ritmo del consumo privado desde 2012, lo que contrasta con las malas cifras que se han reportado sobre la inversión fija, misma que en el primer semestre ha retrocedido 1.3% anual.

Como se sabe, el consumo privado representa 68% del PIB, mientras que la inversión pesa 23%, por lo que la trayectoria del consumo es lo que fundamentalmente determina la tendencia de la economía nacional. El gasto del gobierno pesa 12% del PIB y hoy crece sólo marginalmente, sin tener una incidencia importante sobre la economía. Finalmente, las exportaciones de bienes y servicios recobran un fuerte dinamismo, con un avance real de casi 7% anual en el primer semestre, mismo que, sin embargo, ha sido contrarrestado por el fuerte aumento de las importaciones (casi 8%), por lo que el aporte neto de las exportaciones al crecimiento de la economía es nulo. Esto último se explica por el alto componente importado de nuestras exportaciones, condición que es característico del fuerte grado de integración productiva entre México y Estados Unidos, lo que se está renegociando ahora sobre el TLCAN.

En general, la economía se ha comportado bien en el primer semestre del año, al menos mucho mejor de lo previsto. Sin embargo, empiezan a verse señales de un cierto debilitamiento de la actividad económica, de manera que el crecimiento de la economía podría pasar de 2.8% anual en el primer semestre hasta por debajo de 2% en el segundo semestre. Algunas de estas manifestaciones se ven a través del IGAE, que en julio creció solamente 1.3% anual, su tasa más baja desde abril del año pasado, destacando el mal desempeño del sector industrial y una desaceleración de los servicios, mientras que otros indicadores relacionados con las ventas muestran ritmos muy bajos (ventas al menudeo, ventas de vehículos, entre otros). De esta manera, la economía podría crecer por debajo de 2.3% en este año, consistente con las estimaciones de las autoridades -SHCP y Banxico- y de los analistas privados.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.