Aunque se trata de indicadores subjetivos, el sentimiento de los diferentes agentes económicos del país es muy importante porque ello denota la posible trayectoria que podría observar la economía en el futuro próximo. Por ejemplo, cuando los analistas revisan al alza sus previsiones de crecimiento o de los mercados financieros, seguramente es porque están viendo cierta mejoría o un cambio de dirección en los principales números de la economía, que a la postre puede materializarse con los reportes o la data “dura” del PIB, la producción, las ventas, el consumo, las exportaciones, la inversión, etc. Un sentimiento positivo de los analistas puede ser la antesala de un mayor crecimiento de la economía y de los mercados en el futuro cercano. Y esto es justamente lo que está ocurriendo: los analistas privados han mejorado sus previsiones de crecimiento para éste y el año entrante, anticipando cierta mejoría de los mercados financieros y en los indicadores de finanzas públicas, deuda y sector externo, aunque sigue el deterioro de las expectativas inflacionarias (es coyuntural). Los datos recientes del PIB señalan un crecimiento superior al estimado por el mercado, incidiendo positivamente sobre el sentimiento general del país.

Asimismo, la encuesta del INEGI a los empresarios del sector manufacturero señala que éstos esperan, a un año, un mejor comportamiento de sus empresas y de la economía, lo cual es muy bueno porque eventualmente podríamos ver un fortalecimiento de la tendencia positiva que recientemente ha observado la actividad productiva del país. Puntualmente, continúa al alza el indicador de confianza empresarial de compañías manufactureras, al elevarse por cuarto mes consecutivo, hasta 48.01 puntos al mes de junio. Aunque el indicador se ubica aún por debajo del umbral de los 50 puntos, que marca el límite entre una postura expansiva o recesiva por parte del sector manufacturero del país, es clara la tendencia ascendente que ahora reporta este indicador, inclusive con expectativas de que podría seguir mejorando, ello con base a los buenos resultados que recientemente se han reportado sobre este sector: crece la producción, crecen las exportaciones, entre otros.

A no ser que la economía detenga su tendencia positiva reciente (podría afectar la renegociación del TLCAN), este indicador está listo para rebasar los 50 puntos antes de fin de año; de concretarse, estaría reforzando el ascenso de las manufacturas y la economía en general. Así como los empresarios, los consumidores, el gobierno y el Banco de México han mejorado sus expectativas económicas, inducidas por los resultados económicos positivos observados en lo que va del año.

En la medida que los diferentes agentes económicos sigan mejorando sus expectativas propias y de la economía, el país podría encaminarse en la dirección correcta, generando producción y empleos. Si lo anterior se complementa con un entorno externo más favorable, y los posibles efectos benéficos de las reformas estructurales puestas en marcha en los años recientes, las condiciones serían apropiadas para que México pueda crecer cerca de cuatro por ciento anual a mediano-largo plazo, dejando atrás el relativo estancamiento que la ha caracterizado en las pasadas tres décadas y media. Como puede verse, el crecimiento no es inercial, depende de factores locales y externos.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.