Mientras los precios de la mezcla mexicana siguen al alza, hasta superar los 54 dólares por barril (su máximo desde principios de julio de 2015), el tipo de cambio se mantiene alrededor de los 19 pesos por dólar (interbancario) y el riego país se ubica en 187 puntos base. Fuera de los mercados, los analistas confirman su estimación de crecimiento económico de 2.1% para este año y mejoran marginalmente su previsión para el año entrante (2.25%). De ser así, ambas tasas se ubicarían por debajo del 2.9% observado en 2016 y el 3.3% de 2015, de acuerdo a la revisión al alza que hizo el INEGI a las cifras de los años recientes, “castigando” a las cifras de los sexenios anteriores. En realidad, la economía resiente parcialmente los efectos de la coyuntura actual, dominada por la incertidumbre en torno a la renegociación del TLCAN y las próximas elecciones presidenciales en México. Lo anterior se refleja claramente en la inversión, que hoy muestra una tendencia levemente bajista, tal vez esperando los resultados del TLCAN y una mejor definición sobre el proceso electoral futuro. Sin embargo, las exportaciones y el consumo privado avanzan y son el sostén de la economía.

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Por su parte, las finanzas públicas mostraron cierta mejoría en los meses recientes, de manera que el déficit fiscal de este año ascendería a sólo 1.5% del PIB, un punto porcentual por debajo del año pasado, aunque esperaríamos un incremento hacia 2.0% el próximo año. Lo que preocupa de las finanzas públicas es que, después de tres años de elevados incrementos, los ingresos tributarios se están desacelerando significativamente en este año. Junto a las finanzas públicas, los ingresos de divisas por remesas familiares, pese a que retrocedieron 1.0% anual en septiembre, aún marcan casi récord históricos, al reportar una entrada de más de 28 mil millones de dólares anuales (acumulado últimos doce meses), lo que representa una importante fuente de divisas para la economía. Paralelamente, las reservas internacionales se mantienen alrededor de los 173 mil millones de dólares, un nivel de liquidez adecuado para la economía mexicana, que se suma a la línea de crédito con el FMI por más de 80 mil md. En general, la economía muestra señales moderadamente positivas.

En el frente externo, la economía de Estados Unidos creció 2.3% anual en el tercer trimestre del año, mejorando este ritmo por quinto trimestre consecutivo, condición que es consistente con los descensos sucesivos del desempleo, hasta ubicarse éste en 4.1% en octubre, su tasa más baja desde diciembre de 2000, al final de la era Clinton. El mercado laboral se muestra fuerte, mientras que la inflación parece mostrar una línea ascendente, lo que podría inducir a que la FED eleve su tasa de referencia en diciembre, tras una pausa de varios meses. Esta semana, el presidente Trump nombró a Jerome Powell como nuevo presidente de la Reserva Federal, un abogado que, en general, podría seguir la misma línea de Janet Yellen; es decir, buscaría alzas moderadas en sus tasas a lo largo del próximo año (desde el actual 1.25%).

Mientras tanto, en México, las tasas se mantienen en 7.00%, sin probablemente esperar cambios en la primera mitad del próximo año. A fines de este mes, el gobernador de Banxico, Agustín Carstens, dejará su cargo para incorporase de inmediato al Banco de Pagos Internacionales. La coyuntura es particular, ya que el presidente Peña Nieto deberá nombrar al sustituto de Agustín Carstens, además de que pronto estará definiendo al candidato presidencial del PRI, una de cuyas opciones es José Antonio Meade, el actual Secretario de Hacienda, que de ser nombrado, el presidente tendrá que pensar en el sustituto para la SHCP.

John Soldevilla|Chief Economist, Engenium Capital

John Soldevilla

Economista con Maestría en Planeación y Desarrollo por el CIDE, así como diversos postgrados en Econometría.
Catedrático por 19 años con más de 20 años de experiencia en el sector financiero.
Especialista en el monitoreo de la economía y el riesgo para las industrias.